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PARTIDO NUEVO DE CÓRDOBA: IRRUPCIÓN Y DEBILITAMIENTO

Tiempo de lectura: 6 minutos

En septiembre de 2003, el Partido Nuevo encabezado por Luis Juez participó de su primera contienda electoral en la ciudad de Córdoba obteniendo el 62 % de los votos. Esto produjo que la fuerza comenzara su desarrollo como partido de gobierno, contando en su momento de construcción con la estructura municipal de la ciudad cordobesa. Esta contundente victoria llevo a Juez a trasladar el discurso anticorrupción y de la renovación política al resto de la provincia de Córdoba. El Partido Nuevo se constituyó entonces como una fuerza política con fuerte anclaje en la capital provincial que comenzó a expandirse hacia el interior a través de alianzas con reconocidos referentes locales. El partido se conformó, por un grupo ideológicamente heterogéneo que se articuló en torno al discurso de la transparencia y la lucha contra la corrupción.

La inexistencia de estructura formal y la falta de internas partidarias, derivó en la concentración de elección de candidaturas en manos de Luis Juez, lo que aumentó las tensiones entre diferentes referentes y la salida del partido de quienes se enfrentaban al “gran elector”, tal como lo teoriza Angelo Panebianco (hasta el año 2008 las rupturas y salidas del espacio de Campana y Giacomino). Esto repercutió en relaciones de poder internas dificultosas; además significó en el Partido Nuevo un problema cuando se realizó la primera apuesta provincial en la carrera a la gobernación en el año 2007.

"El Partido Nuevo se constituyó entonces como una fuerza política con fuerte anclaje en la capital provincial que comenzó a expandirse hacia el interior a través de alianzas con reconocidos referentes locales. El partido se conformó, por un grupo ideológicamente heterogéneo que se articuló en torno al discurso de la transparencia y la lucha contra la corrupción."

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La campaña por la gobernación, reconstruyó la estrategia discursiva del juecismo en el mismo sentido que lo hizo originariamente, construyendo un nosotros “los honestos” frente a “ellos” los “corruptos”. Los resultados finales del 2 de septiembre de 2007, dieron la victoria a Juan Schiaretti, candidato de Unión por Córdoba, con el 37.17 % de los votos frente al 36.04 % obtenido por el Frente Cívico y Social representado por Luis Juez. Esta reñida elección, provocaron que Luis Juez cuestionara los resultados de la misma. Recordemos que hasta 2007, el líder del Partido Nuevo peleaba a la par por la construcción de un espacio que representara una opción de centro izquierda en el territorio cordobés (alternativo a los partidos tradicionales) y un apadrinamiento del presidente Kirchner, muchas veces incluso afirmando que este nuevo espacio construido por el juecismo era más representativo de lo nacional popular que el peronismo cordobés. La negativa de apoyo al reclamo del entonces presidente Néstor Kirchner, cambiaron la estrategia nacional del juecismo produciéndose una ruptura con el gobierno nacional. Esto, entre otras cuestiones produjo el alejamiento del espacio de los sectores kichneristas y el primer foco de tensión con el electo intendente Daniel Giacomino. Este cambio de estrategia en cuanto alianzas nacionales tuvo detonantes en el debilitamiento del espacio.

Con la pérdida de la elección provincial; y los conflictos desatados en el gobierno municipal tras la ruptura con Daniel Giacomino, el espacio juecista comenzó a ver amenazado su futuro. De esta manera, Luis Juez decidió hacer la apuesta en el escenario nacional candidateándose a Senador por la provincia de Córdoba en las elecciones legislativas de 2009. Los tópicos del discurso juecista, se concentraron por aquel entonces en la defensa de las “instituciones”. La alianza Frente Cívico, encabezada mayoritariamente por el Partido Nuevo, pretendía a través de esta elección posicionarse en la carrera por la gobernación de 2011.

El 28 de junio de 2009, la lista encabezada por Luis Juez obtuvo el 30.65 % de los votos consagrando a su principal referente como Senador Nacional por la provincia de Córdoba. Esta victoria, no pudo trasladarse a la categoría de diputados donde el representante de la Alianza Frente Cívico, Gumersindo Alonso, obtuvo el segundo puesto detrás del radical Oscar Aguad. Con este resultado comenzó a hacerse evidente la imposibilidad del frente juecista de obtener una victoria más allá de la figura del líder partidario.

La asunción de Luis Juez como Senador Nacional tuvo consecuencias en la estructura que el juecismo había logrado construir en la ciudad de Córdoba. El referente del Partido Nuevo disminuyó tanto la presencia territorial en la capital cordobesa como aún más en el interior provincial, tras la premisa de que la presencia de Luis Juez en los medios nacionales aumentaría el potencial electoral del mismo en su carrera por la gobernación.

Luego de más de un año como Senador Nacional, Juez lanzó su candidatura por la gobernación de Córdoba. El posicionamiento de Juez en la cámara alta fue ambiguo. El Senador se autodefinía como un “opositor serio” que votaba a favor del gobierno nacional medidas que consideraba inclusivas pero votaba en contra cuestiones con las que acordaba.

"Hasta 2007, el líder del Partido Nuevo peleaba a la par por la construcción de un espacio que representara una opción de centro izquierda en el territorio cordobés y un apadrinamiento del presidente Kirchner, muchas veces incluso afirmando que este nuevo espacio construido por el juecismo era más representativo de lo nacional popular que el peronismo cordobés."

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La lógica discursiva durante la campaña por la gobernación en 2011, tuvo como principal característica una lógica que podría ser definida como anti política. El discurso de Luis Juez, se sostuvo bajo la premisa de que: “todos los políticos que ocuparon el gobierno de Córdoba fueron corruptos. En ese “nosotros” que construyó Juez, se encontraban los independientes y quienes se apartaron de los partidos políticos tradicionales.

En las elecciones del 7 de agosto de 2011 por la gobernación de Córdoba, Luis Juez se enfrentó a José Manuel De la Sota y Oscar Aguad. De esta manera, Luis Juez puso nuevamente el acento discursivo más importante en la oposición a De la Sota. Frente a esta característica del discurso juecista, De la Sota supo desplazar a Juez de la representación de lo nuevo quien quedó encerrado en sus continuas acusaciones hacia su oponente y ex gobernador sin poder articular un discurso que fuera más allá de sus apelaciones a valores como la honestidad y la transparencia. No fue capaz, de interpretar las demandas sociales ni la alta valoración hacia la gestión del peronismo de Córdoba.

En este escenario, Luis Juez fortaleció su acercamiento con Hermes Binner, gobernador entonces de la provincia de Santa Fé y pre candidato presidencial. Esta prioridad en alianzas nacionales,  significó otro eje en el debilitamiento del partido. Finalmente, el resultado de la elección que consagro a De la Sota nuevamente gobernador de la provincia de Córdoba con el 41.61 % de los votos a más de diez puntos de ventaja de Luis Juez, fue un cimbronazo para el juecismo. Esta derrota significó el detonante de la declinación del espacio político.

"A partir de entonces, el juecismo se transformó en el socio minoritario de la coalición Cambiemos que en Córdoba tenía como principal aliado al radicalismo (con Oscar Aguad y Mario Negri como uno de sus principales exponentes) uno de los principales oponentes del juecismo."

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En octubre de 2011, los apoderados del Partido Nuevo solicitaron a la justicia electoral cordobesa el cambio de nombre que dio fin al Partido Nuevo de Córdoba. La resolución de la justicia se aprobó en mayo de 2012 creando el Frente Cívico y comenzando una nueva etapa del espacio cada vez alejado de sus primeros años. La identidad política del mismo se fue transformando desembocando en una alianza a partir de 2015 con las expresiones de la nueva derecha en Argentina, encabezadas por Mauricio Macri y su fuerza política (PRO).A partir de entonces, el juecismo se transformó en el socio minoritario de la coalición Cambiemos que en Córdoba tenía como principal aliado al radicalismo (con Oscar Aguad y Mario Negri como uno de sus principales exponentes) uno de los principales oponentes del juecismo.

Las posturas ambivalentes del líder partidario llevaron a una fuerza- que se mostró en sus orígenes como la expresión del progresismo en la provincia-  a convertirse en un espacio que solo tiene como posibilidad de perdurabilidad las alianzas establecidas en torno a la figura de su principal referente. Esto, sumado a la alta imagen del actual gobernador de la provincia Juan Schiarretti y la consolidación de la nueva coalición generada a partir de 2019 como “Hacemos por Córdoba,” deja al descubierto la debilidad de la fuerza política. Una fuerza política que reproduce las  lógicas que pregonaba (con fuerte acento anti política) transformar.

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