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08 de noviembre 2023

Florencia Angilletta

LOS AÑOS OCHENTA: PARTIDA DE NACIMIENTO

Tiempo de lectura: 4 minutos

“Cartas en el asunto” es el primer newsletter de Revista Panamá, escrito por Florencia Angilletta, sobre los 40 años de democracia. Aquí la suscripción para recibir quincenalmente los siguientes envíos por mail.

Un libro fabuloso sobre los años ochenta: Los 80. La década, de José Esses y Dalia Ver. Efemérides, enumeraciones, un catálogo de perlitas. De historias al lado del camino. Pienso en dos. La primera: el pedido de fabricación de urnas. ¡Las elecciones las organizaron los militares! Las urnas de madera, las armas, los uniformes… como si la transición fuera cuerpo a cuerpo. Papelitos, urnas, conteos. Escuelas argentinas unidas. Los aplausos de la primera vez. La primera vez de quienes tenían, ¿cuántos años? Hay una publicación en Mercado Libre. Busquen. Una de esas urnas se vende a veinte mil pesos. El vendedor es de Viedma, de Río Negro. Parece ficción, y lo es, aunque también es cierto, completamente cierto. ¡Sombra terrible de esas urnas, voy a evocarte, para que, sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! Urnas: civilización y barbarie. Con democracia se come, se cura, se educa… y se puede comprar la urna histórica por Mercado Libre. Mercado y Derechos Humanos. No paramos de hablar de guita y de los setenta. Nuestra democracia –en una parte– nunca dejó de ser una postdictadura. ¡Pero tiene cuarenta años!

Las urnas de madera, gestionadas por la dictadura, apuntan a lo que la dictadura tuvo de gobierno. Esa expresión que desterramos “gobierno de facto”. Nombro algo que no necesariamente está en el libro de Esses y Ver, y funciona como el otro lado de la luna de lo anterior: los años que el Congreso estuvo cerrado, y su biblioteca abierta. Y la Biblioteca del Congreso ha sido un aguantadero: de noche, de centro, de últimos, de lectores. Ricardo Piglia la frecuentaba; cuando se entra a la Hemeroteca, su nombre recuerda este recoveco.

Urnas: civilización y barbarie. Con democracia se come, se cura, se educa… y se puede comprar la urna histórica por Mercado Libre. Mercado y Derechos Humanos. No paramos de hablar de guita y de los setenta

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Las elecciones fueron el 30 de octubre. Charly García no votó. Clics modernos sale casi una semana después. Alfonsín asume el 10 de diciembre. Los recitales en el Luna Park fueron casi una semana después. Clics Modernos. Ese arco. ¿Quieren a sus padres? Quieran sus deseos. Los deseos de mi madre y de mi padre son los deseos de los ochenta. Primera vez con las urnas. Aplausos. Fueron jóvenes en los ochenta. Mi mamá había egresado de un comercial del Gran Buenos Aires: un tren la trajo hasta las escaleras de la Facultad de Económicas y a un trabajo en Obras Sanitarias. En la casa de mis abuelos maternos y paternos había un sticker que decía “UBA”. ¿Qué son los ochenta? Cuando se pegaba el sticker de la universidad en la ventana. Esos stickers, en su momento, hubo que sacarlos con alquitrán. Estaban adheridos al vidrio. Una piel. Hay una foto en la que estoy en la panza y mi madre recibe el título en el aula magna. Aplausos. Moderno, canchero, identitario. Mi madre decía: “UBITA”. Marcaba mucho la “b”, la hacía durar. Ante cada vez más segmentaciones, la universidad guarda una posibilidad democrática, su grado cero: la chance de cruzarte con alguien diferente. La universidad: poder conseguir el teléfono de un chico que, quizá, nunca hubieras conseguido de otro modo. El ascenso social de a uno.

Vimos varias veces estos días ese reel que circuló con Charly diciendo: “Tenemos democracia, ¿qué más quieren?”. Clics Modernos, el segundo álbum solista de Charly García también cumple cuarenta años. Hoy la democracia, su festejo, es una institución más. La vanguardia es así. Podemos hacer una tesis sobre esos recitales. Gastamos el fósforo aunque algo de esa pólvora no se moja. Luna Park, 1983, diciembre, calor, transpiración. Estrenamos la democracia con esas canciones. Un argentino en Nueva York, en su grabación. New wave y Amnesty como líneas paralelas que se tocan en el aire. Si la Argentina pasó por su boca, diríamos… nieve de día, fuego de noche. Recitales al sol, pastos, acordes en menor hasta que… a Obras le sacaron las sillas (el rock que se puede bailar). En el medio, José Mercado (Fiorucci: jeans y pelotas). Charly agrandó la Argentina porque su política fue la de los materiales –como Borges–. ¿Política? Política de la literatura, política de la música. Hay bandas ochentosas y hay artistas de los ochenta. Charly es de estos últimos. Hizo con lo que los ochenta hicieron de él. Martín Zariello escribió: “Cuando todos vuelven, él se va. El destino elegido lo ubica más cerca de un Gardel tecno que de un exiliado político, pero la distancia le permite trazar los ejes de una obra que, como pocas, encapsula el espíritu de la época”. Fue un viaje estético. Una historia del pelo. Bye a el extraño de pelo largo. Los siluetazos empezaron en el arte de tapa de ese disco. Esta semana supimos que ese rincón en Nueva York lleva su nombre. Duchamp al revés: primero la obra, después la firma.

En la casa de mis abuelos maternos y paternos había un sticker que decía “UBA”. ¿Qué son los ochenta? Cuando se pegaba el sticker de la universidad en la ventana. Esos stickers, en su momento, hubo que sacarlos con alquitrán

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El 5 de noviembre se cumplieron, además, once años de la muerte de Leonardo Favio. Otra forma de organizar los años ochenta: la década en la que Favio no filmó ninguna película. Los setenta terminaron en Soñar, soñar. La democracia comenzó en 1993 con Gatica, el mono. La película que no filmó Favio es la de esos chicos y chicas, la Multipartidaria, el Partido Intransigente, livianos, sin mufa, todo por hacerse. Alfonsín cerraba el discurso citando el preámbulo de la Constitución Nacional. “RA” en los afiches, como sello: sus iniciales, las de la república. La película que no filmó Favio es ese recital de 1983. ¡El público! La película de los años ochenta que nos falta de Favio, la “transición”, es el video de los recitales de la presentación de Clics modernos en diciembre de 1983. Esos pelitos, esas caras frescas, ese “oh, oh, oh…”. Coreaban a Charly, coreaban ese parto. Partida de nacimiento.

Hasta la que viene.

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