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LOS 95 DE STAMPONE

Tiempo de lectura: 3 minutos

Audacia y riesgo definen a Atilio Stampone. Los arreglos y la inclusión de instrumentos “extraños” al común del tango, sin importarle el qué dirán porque… siempre estuvo preocupado por los que escucharán su obra a lo largo de los años sospechando que el paso del tiempo le brindará un reconocimiento que probablemente en vida le fue amarreteado. Podríamos convenir que la década del setenta acunó su momento más fecundo acompañando al polaco Goyeneche (que estaba en su punto justo) en la grabación de tres álbumes irrepetibles.

Si repasamos esos discos encontraremos introducciones donde Atilio con astucia y coraje rompe moldes. Fijémonos en el comienzo de “Grisel”, donde el piano escoltado por las cuerdas indica desde el arranque que lo que se viene es una historia dura y dolorosa. Así, como en tantos otros temas, Stampone tiene la virtud de señalizar el drama que se viene en el comienzo de cada tema. Para Stampone la introducción no implica tomar las notas del estribillo para “anunciar el tema”. Cada obra tiene un clima que la diferencia de otras, por eso en “Yira, Yira” los violines te ponen los pelos de punta y en “Chau, no va más” te avisa que se viene una historia durísima o en “Mañana iré temprano” te ves entrando al cementerio… Ni hablar del desolador comienzo instrumental de “Afiches”, donde se las ingenia para graficar musicalmente el desgarro del tipo que ve a la mujer que amó en un afiche de tugurio, o cómo pinta en la introducción al “Pampero” ese viento macho y altanero. Qué cosa, por favor.

Tiene la virtud de señalizar el drama que se viene en el comienzo de cada tema. Para Stampone la introducción no implica tomar las notas del estribillo para “anunciar el tema”. Cada obra tiene un clima que la diferencia de otras

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También es en la década del setenta Atilio graba álbumes fenomenales como “Concepto”, “Jaque Mate”, “Imágenes” y “Vivencias”, en el que da rienda suelta a toda inventiva sabiendo que debe abrirse camino entre verdaderos tanques como Piazzolla (en quien reconoce una muy fuerte influencia) u Horacio Salgán (al que no duda en elegir como su principal referente). Reconoce que estudió y aprendió la forma de construir acordes de Bill Evans y que utiliza esa información para dar forma a su estilo pianístico en el tango. Homero Expósito lo escuchó tocar una melodía que lo atrajo en demasía y le compuso una letra, así nació “Afiches”, una de las obras cumbres de nuestra música popular de Buenos Aires. Antes de todo esto, en la década del cincuenta integró el octeto de Astor Piazzolla (Francini y Baralis en violín; Bragato en el cello; Malvicino en guitarra; Vasallo en contrabajo, Atilio en piano mas los fueyes de Leopoldo Federico y por supuesto Astor).

Atilio no se arredra y manda una serie de títulos y arreglos infernales “Mi hermano Pepe” (dedicado a su hermano mayor bandoneonista) o “Mi amigo Cholo”, que dedicó al Cholo Ardissone, corresponsal de La Nación Estados Unidos.

Atilio fundó el emblemático boliche Caño 14 donde brillaron desde el Polaco hasta Pichuco, podríamos decir que Caño 14 fue algo así como el Mintons del tango y en donde Héctor Cámpora, que iba casi todas las semanas y se sentaba en primera fila, solicitó que se recibiera a los presidentes de otros países que vinieron a su asunción. De esa corta primavera hay un registro inolvidable: la foto de Aníbal Troilo saludando a Salvador Allende.

Detalles de Atilio y la política. Su obra también se completa con la música de varias películas, sobre todo “La Historia Oficial”, el emblemático film de Luis Puenzo que obtuvo el Oscar y que tematizó en plena década de 1980 la herencia trágica de la democracia: los desaparecidos y el robo de bebés. ¿Su identidad? Políticamente estaba consustanciado con el Desarrollismo, tan así que le dedicó el tango “Impar” al ex presidente Arturo Frondizi (“porque usted no tiene par”, le dijo a don Arturo cuando este le preguntó el porqué del nombre). También fue vicepresidente de la Fundación Centro de Estudios Presidente Arturo Frondizi fundada en 1998 y activo militante por los derechos autorales en SADAIC, entidad en la que trabajó durante décadas y que tuvo el honor de presidir.

Políticamente estaba consustanciado con el Desarrollismo, tan así que le dedicó el tango “Impar” al ex presidente Arturo Frondizi

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Hace unos días cumplió 95 años y su música no deja de elevarse en todos los aspectos. Probablemente sea el sonido más actual para colorear la Buenos Aires de hoy. Ahí están sus discos para disfrutar hasta asombrarse de sus arreglos y sentir que es uno de los que mejor musicalizó la Buenos Aires del último medio siglo.

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