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04 de enero 2024

Piero Penna

Docente de Historia.

LLEGA POGGI

Tiempo de lectura: 10 minutos

“Llega Poggi”, el lema. Bueno, ahora llegó Poggi. Ya es gobernador, ahora está a cargo. Dejar de ser oposición para empezar a gobernar y gestionar. Será su segundo mandato, pero con otra camiseta, otros colores políticos. Poggi ganó las elecciones con la multipartidaria Cambia San Luis (Avanzar, PRO, UCR, Libres del Sur, GEN, ¿libertarios?). Muchos partidos, pero él comanda. La “gente”, el 53 % del electorado, lo eligió a él, su cara, su figura, lo que representa, los viejos laureles de la gestión 2011-2015. Incansable. Dicen que es una máquina de militar. “Peronista del trabajo y justicialista”, se define. Larretista, pero “neutral” en el balotaje. Votó en noviembre bajo el lema: por los cuarenta años de recuperación democrática. Es “fanático de la justicia social”. Miembro de la liga de los gobernadores de JxC, el grupo de la “Casa de Mendoza de la Ciudad de Buenos Aires”, reunidos por el “cambio” y la “gobernabilidad”. Transición eterna, meses enteros, elección presidencial de por medio, fuegos cruzados, herencias. Los puntanos votamos en junio para gobernador y nos quedó allá lejos y hace tiempo.

De la periferia al centro, del centro al déficit, del déficit al sueldo en cuotas. Pero “vamos a salir”, entre informes y medianoche

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Cordobés, 60 años, contador, político de larga data: gobernador (2011-2015), diputado nacional varias veces, senador nacional, jefe de gabinete provincial, representante provincial ante el CFI (consejo federal de inversiones), estuvo en Hacienda y Obras Públicas y en Economía y Producción durante el mandato de Alicia Lemme (quien asumió cuando Adolfo asumió como presidente). Llegó a San Luis en la década del ochenta, es hijo de la promoción industrial y del rodriguezaaísmo. Quiere diferenciarse del Alberto, “siempre fue adolfista”, dicen ahora. Se fue y lo fueron del PJ provincial, no lo dejaron postularse a la reelección como gobernador en el 2015. En su lugar fue, claro está, el Alberto. Poggi armó su partido, Avanzar, a comienzos del 2016. De inmediato, alianza con el macrismo y su mundo. No paró de sumar votos y de crecer políticamente. Es el “traidor”, “el que cruzó de vereda”, el que “bajó las banderas”, “el Claudio”, “el gobernador de las viviendas y de la mejor gestión de la historia”, el de la alianza con Adolfo, el bendecido por el obispo Barba. Es el hombre que pretende construir sobre “las ruinas” de la “tierra arrasada” un futuro que nos devuelva la “esperanza” y la “alegría”. Armó su partido y les ganó, autoprofecía cumplida. “Es una oportunidad histórica, ahora vamos todos juntos”, dijo. Ganó con la mitad más uno. En realidad: con la mitad más (casi) tres: 52,9 % de los votos. El albertismo mantuvo el resto. En San Luis no hay grieta, hay quiebre, hay fractura. Poggi lo sabe (y aprovecha).

Legislatura provincial, mediodía, 10 de diciembre. Los puntanos con un ojo en Buenos Aires y otro acá. Llega tranquilo a la asunción, pretensión de sencillez, acompañado de su familia, en su auto. Saluda, se abraza, le gritan, lo acompañan. Toda la vida, pero sobre todo estos últimos 8 años, esperando este momento, su momento. Él lidera, no hay dudas. Logró lo que nadie en estos 40 años: convertir al albertismo en oposición. Alberto ausente de la ceremonia: no en mi casa. Novedad histórica, tiempos raros, nuevos. El ajuste en el aire, en el horizonte. Incertidumbre por los fondos coparticipables (que representan la enorme mayoría de los ingresos provinciales, después de lo recaudado por Ingresos Brutos), por el rol de la ahora oposición provincial y por la relación de Poggi con Milei. Animal político: alineado hace años con el esquema de JxC, conoce el Estado, las cuentas, las gentes, las lógicas. Sabe manejar a los medios, qué decir, cómo. Se mueve seguro, como si nada. Jura primero su vice, después él. Lo primero que pide: “un almohadoncito”. Le queda baja la silla, sonríe. En abril del 2017, meses antes de que los Rodríguez Saá (en ese momento hermanados) le ganen a Poggi una elección histórica (el famoso 22AG: “limpieza de traidores”), en esa misma silla, el Alberto inauguró el año legislativo diciendo: “paso a paso San Luis cambió, San Luis cambió y lo hizo para siempre, para nunca más volver atrás”. Ahora Poggi, su “nunca más”, anuncia sus batallas, las necesita. Besa la banda, levanta el bastón. Saludos a Milei y Villaruel. Lee: “Sepa que encontrará en mi persona y en el pueblo de San Luis a ciudadanos argentinos dispuestos a ayudar a transitar estos difíciles tiempos que nos toca vivir”, dice. Sabe que tiene que ajustar, pero que los convidados de piedra serán los de siempre. “El cambio es decir nunca más”. Polarizar a full. “Nunca más”, repite una y otra vez. “Nunca más”, corean los suyos. “¿Transición?”, muestra una hoja en blanco, la levanta. Momento cumbre, su momento. “Les presento toda la información que nos dejaron”, dice. Esto nos dejaron, hojas en blanco, nada. “Me hubiera gustado tener una transición ordenada y coordinada. Lo intenté, lo intenté. Por mis hijos que lo intenté. No pude”. Hoy empieza todo. “En blanco”: la nada, lo nuevo, lo que se viene, ponerse a escribir. Hegel decía que en la historia no hay lugar para la felicidad, que los días felices eran páginas blancas. La transición “con los empleados”, a la par de ellos, como si fuera uno más. Ellos, ellas, “tienen mucho, muchísimo, para contarme”, adelanta. “Nuevo cambio de época”, “asumir nuevos desafíos”, “austeridad del Estado”, “déficit”, “tragedia financiera”, suenan una y otra vez. Quiere los atributos, la banda y el bastón, para que la gente lo reconozca. “Yo quiero que me ubiquen fácilmente”. Llegó Poggi, “al comienzo éramos 11, sin suplentes, y llegamos”. Termina agradeciendo la nobleza del pueblo puntano. Pueblo que aguanta, resiste y acompaña. Y, además, un pueblo que tendrá que aguantar algo más que el verano. “Queridos periodistas de San Luis: ¡son libres!”. “Metámosle pata”, se levanta. Fue la política, fue la economía, ahora sí la democracia nos va a dar de comer, educar y curar. “Que el Cristo de la Quebrada y el Señor de Renca iluminen a San Luis”.

Ajuste, orden, administración, déficit, rojo, cuentas. Todo suena en el aire, pero la realidad se impone siempre. Nada, nunca, nadie pagará el ajuste. Hasta que llega

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Terrazas del Portezuelo, mismo día, 10 de diciembre, horas después del discurso en la legislatura. Jura de ministros y secretarios. Rompe el protocolo, baila, canta, salta, aplaude, los ministros y secretarios también saltan. El bastón como guitarra, arenga, mueve los brazos, sigue cantando, grita. Aires duranbarbistas en la sala: alegría, cambio, fiesta, música. Todos cantan “cambia, todo cambia” interpretado por La Beriso (¿recordarán que es de Mercedes Sosa?). Viejas canciones, nuevos intérpretes. Nadie compone. Primer nombramiento, Romina Carbonell (Secretaria General de la Gobernación), Poggi arrastra bien fuerte la “r”, bien puntano, contra los que dicen que no lo es, que viene de afuera. Se quiere mostrar nuestro, sin hipercorrección de la lengua. “¡Ole, ole, Poggi, Poggi!”. Se seca la cara con su pañuelo blanco, el hombre lo deja todo. Transpira como nosotros, nada de figuras ilustres. Sus primeras palabras: “bienvenidos a la casa de todos”. Sigue rompiendo el protocolo, “ah, ¿hablás vos, no? Perdón, perdón”. Se quiere mostrar sencillo, humano, que puede equivocarse. Mira a los recién jurados: “ya no va más el liderazgo del látigo”. No va más, “se terminó, se terminó”, mira a los presentes. Aplausos. Saludar, escuchar, empatía, cercanía, austeridad, honestidad, les pide a los nuevos funcionarios. “Cumplir con la palabra empeñada, nunca un “ni”. O “sí”, o “no.”. Humildad con los humildes, firmeza con los poderosos, les pide. “Funcionarios con bermuda y sandalia no, no va más. Vamos a vestirnos bien”. Transpiración, “funcionarios vaguitos en San Luis: no va más”. Líder entre pares, pero líder y cabeza que quiere recorrer “el interior del interior”.

Diciembre caliente. Agenda vertiginosa en pleno Caputazo. Asumió y no paró: viaje a Merlo, a Villa Mercedes, reuniones, intervención de la ULP (Universidad de La Punta, “refugio” de funcionarios albertistas), asunción del nuevo Fiscal de Estado, reunión con el Adolfo, renovación de la cúpula policial, reunión con estudiantes secundarios, declaraciones, intimaciones judiciales a funcionarios de la gestión anterior, despido de funcionarios de la legislatura (también pertenecientes al albertismo), denuncias por “falta de transparencia e información” y del “estado crítico de la situación”, asunción de intendentes. El hombre está, como dicen los basquetbolistas, “en la zona”. Suspendió su viaje del jueves 14 a Mercedes para dar una conferencia acerca del estado de situación de las arcas provinciales. “El que rompe paga”, dicen los suyos (tomando esta frase tan usada por el Alberto durante la cuarentena). El Adolfo, recién llegado de la asunción de Milei, los banca, los recontra banca. Foto con Poggi, abrazos, foto. Hay que suavizar el ajuste, condimentarlo. Ponerle sonrisa, gobernabilidad, institucionalidad e investidura. Su palabra no es detalle menor: “lo primero que hago al llegar a San Luis es venir a saludarlo para darle respaldo institucional”. Volver a la época gloriosa, al “círculo virtuoso”, gastar menos de lo que se recauda. “Tengo esperanza, el dólar blue mantuvo su precio, el oficial fijó el precio anunciado por Caputo (…) las medidas de austeridad me parecen positivas (…) la carga del ajuste, por el momento, va a caer sobre la política”, dijo a un medio oficialista. “Provincia fundida”. Ajuste, orden, administración, déficit, rojo, cuentas. Todo suena en el aire, pero la realidad se impone siempre. Nada, nunca, nadie pagará el ajuste. Hasta que llega.

Aclarar para que oscurezca. Según dijo en su primera cadena provincial (o “Primer informe de finanzas de la provincia”), las cuentas están en rojo. Hay que ajustarse, apretar el cinturón, achicarse, “no hay plata”. Muestra cuadros y gráficos azules y rojos. La culpa es del otro, de todo lo anterior. Todo lo previo se desvanece en el aire. Envalentonado, la gente quiere ajuste, se acabó la fiesta, la maquinita, la emisión, el populismo. “Todo por un cambio”. Ahora le tocaría a la casta, a los políticos, a los “vaguitos”, a los “funcionarios de bermuda y sandalias”, a los “ñoquis con privilegios”.  Fundamentalista de la administración, anuncia el ajuste. Síganme, aguanten, no los voy a defraudar. Yo administro, ustedes hagan el esfuerzo. Hoy tiene el capital político para hacerlo y decirlo todo, veremos si lo conserva en unos meses cuando el ajuste nacional y provincial empiece a mostrar sus consecuencias y en medio del vuelo inflacionario descontrolado. “Provincia fundida”, insisten él y los suyos (ministros, secretarios, voceros, periodistas). Unos días después del ajuste anunciado por Caputo, Poggi anunció el suyo el jueves 14, como para empezar tranqui el fin de semana pos devaluación. “Gracias, Alberto, nos dejaste a todos los sanluiseños la provincia fundida”.

Ahora suenan cornetas, sigue pisando a fondo: dejar sin efecto el Tratado de La Toma (asignación de recursos a municipios del interior de la provincia para enfrentar la crisis). Primera declaración de guerra: frente sindical estatal

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Las medidas del primer informe: reducción de la planta de funcionario (600 menos, según dice), “eliminaremos todo tipo de gastos superfluos: aviones privados, gastos reservados, cerraremos entes extra presupuestarios de nulo control administrativo y, por ende, nichos de corrupción, salvoconductos de dilapidación de fondos públicos”, “se revisarán todos los contratos con prestadores de servicios del estado (salud, educación, seguridad, administración pública y entes descentralizados)”. Censo automotor y recuperación: investigar el uso del parque automotor estatal por parte de funcionarios anteriores. Incluso, dice, “haciéndose pagar la nasta”, pausa, se corrige, “la nafta de sus autos personales con el cupo de combustible de la repartición pública”. Insiste: “matriz administrativa perversa heredada”. Van por ellos: “con las pruebas en la mano nos iremos presentando a la justicia”. Obra pública: nada de anticipos y revisión de las obras en desarrollo. Suspender pauta publicitaria por cuatro meses y reducirla a “valores razonables”. El apuntado: Grupo Payné (Diario de la República + Radio Lafinur), trinchera albertista. Pausa de nuevo, foco en la cámara, tema picante: empleo público. “Vamos a congelar la planta del personal de la administración pública y entes descentralizados al 30 de noviembre del 2023, ni uno más. Se congela la cantidad de cargos y de beneficiarios del Plan de Inclusión Social”. Sigue: “vamos a revisar todas las contrataciones de personal del último año, que se incrementó exponencialmente tanto previo a la elección del 11 de junio como luego de la misma”. Caras, muecas, frunce el ceño, lápiz rojo. Ahora, el baile de funcionarios del último tiempo, el Last Dance de la tropa albertista, su Armada Brancaleone: “vamos a revisar todos los cambios de situación de revista y anular todas las reubicaciones que se hicieron en los últimos meses. No vamos a tener ñoquis ni aprovechados del estado ni ex funcionarios en reparticiones públicas”. Palo al comando táctico Catalfamo-Amitrano. Anuncia su censo de empleados públicos y planes sociales, el fundamentalista de la administración. La administración es un sueño eterno, Poggi lo sabe. “No hay plata”, “no sabemos dónde estamos parados”, insiste. Ahora suenan cornetas, sigue pisando a fondo: dejar sin efecto el Tratado de La Toma (asignación de recursos a municipios del interior de la provincia para enfrentar la crisis). Primera declaración de guerra: frente sindical estatal.

Poggi quiere sus batallas, las busca, las necesita. “Emergencia”, “emergencia”, “emergencia pública en materia económica, financiera, administrativa, social, alimentaria, sanitaria, educativa y de seguridad por el término de un año”. Emergencia para todos, que nadie se quede sin su emergencia, lleve su emergencia. El “yo les avisé” del gobernador, se anticipa. Mueve rápido, hay que generar condiciones previas al ajuste. El informe antes de la tormenta. “La plata que falta se la llevó la corrupción y los aprovechados del estado”, el grito de guerra de cada informe del gobernador. Lo repiten sus medios adictos, lo niegan los opositores. Lo peor (por ahora) para el final. “Dolorosas e inéditas medidas en los últimos 40 años”, anuncia: 1) convocatoria a sesión legislativa extraordinaria “para que la provincia pueda tomar un empréstito”. 2) “Con mucho dolor y mucha bronca”, desdoblamiento salarial para los meses de diciembre y febrero. De la periferia al centro, del centro al déficit, del déficit al sueldo en cuotas. Pero “vamos a salir”, entre informes y medianoche. Los informes siguieron, claro. Foco en los funcionarios anteriores y en el desmadre anterior. “Habrá que agarrar la bicicleta”, dijo uno de los periodistas estrella del poggismo cuando el precio de la nafta se disparó. Poggi tiene su PJ: El Chorrillero y San Luis + (ex Canal 13).

No pasarán. Agrupaciones y organizaciones ya están reaccionando y dando un paso al frente. Poggi ya tuvo sus primeras manifestaciones y movilizaciones en contra: docentes, estatales, judiciales, municipales, trabajadores de la salud, estudiantes, agrupaciones feministas, movimientos sociales autoconvocados, partidos políticos. Vuelven las multisectoriales y las intersindicales. Los gremios declaran y se organizan, manifiestan, declaran, comunican, hacen plenarios, asambleas, y paros. ATE, el nuevo enemigo público, principalmente su Secretario General. Líder de “los que no dejan gobernar”. Estados de asamblea y movilización permanente frente al ajuste. Es fin de mes y cobrarán la mitad del sueldo de diciembre, el resto a mediados de enero. Es fin de mes, fin de año, el cuerpo y la familia lo saben. Provincias como la nuestra no tiemblan, sino que se sacuden enteras frente al vendaval del ajuste nacional. Miles de personas le pusieron el cuerpo a la movilización del 27, San Luis no fue la excepción. “Ahora aparecen”, “estuvieron callados todo este tiempo”, las consignas opositoras. Dijo Martín Rodríguez en Revista Panamá antes del 25: “¿Cuándo no hubo crisis? Suenan tambores. La CGT lo sabe, sabia, prudente, eterna mano de piedra, calcula sus pasos. Respeto. Vamos en pendiente hacia la gresca. Cada cual sabrá por qué pelea, por qué brinda, con quiénes. Que no falte pan, amor y fantasía en cada mesa de familia, multipliquemos el 25 a los que sepan curar el empacho y el mal de ojo. Se va a necesitar de todo: ciencia y curanderos.”. Hoy, 29 de diciembre, muchos y muchas cobrarán a medias, muchos y muchas pasarán de planta permanente a “contratados”. Ya hay protestas y liquidaciones a medias, cese de actividades, alertas, comunicados y organización. Vísperas de Año Nuevo, sudor y lágrimas, enero tendrá su paro general nacional. Acá, en San Luis, los informes de Poggi seguirán, la gente en la calle también.