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14 de septiembre 2023

Lucía Aisicoff

LAS MUJERES DE MILEI

Tiempo de lectura: 5 minutos

Javier Milei está rodeado de mujeres: tiene a su hermana Karina, su novia Fátima, su vice Villarruel y un escuadrón de candidatas que lo acompaña de la tele a las caravanas en el Conurbano. Las multiplicó como conejos en las listas para retenerlas en su vida, porque siempre se le escaparon. La mayoría de sus seguidores son varones, así que exhibe a las mujeres convencido de que son un anzuelo para ganar más, como si la presencia de algunas garantizara la representación de todas. Las mujeres de Milei son combativas y ponen su sensualidad al servicio de la causa. Bebotean contra el aborto en las redes, posan con poca ropa para enfrentar al comunismo o aprovechan un buen escote para afirmar que no fueron 30 mil.

Un mes antes de las primarias, Milei reunió en Puerto Madero a las principales candidatas de La Libertad Avanza y les pidió que salgan a buscar el voto femenino. Se sacaron fotos en un piso alto, luminoso, con un ventanal de fondo. Eran 13 mujeres jóvenes, maquilladas, de camisas claritas, que se sonreían entre sí. Sobresalía de rojo Karina Milei, El Jefe, a quien Javier compara con Moisés porque no hay una profeta femenina a la altura de su hermana. Ella es el filtro por el que pasan todas las demás. Deja entrar solamente a las que cree que no le disputan poder, aunque hay una a la que no pudo frenar: Victoria Villarruel, la compañera de fórmula que le ofreció a Milei llegar al corazón de la familia militar. Karina y Victoria conviven incómodas, se recelan.

La mayoría de sus seguidores son varones, así que exhibe a las mujeres convencido de que son un anzuelo para ganar más, como si la presencia de algunas garantizara la representación de todas

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La cosplayer Lilia Lemoine tiene un pin amarillo que dice “troll de Milei”. Lo llevó en la solapa de su blazer cuando dio una entrevista al canal de noticias IP en la que confesó que está disfrazada de candidata política. Rubia, despeinada, de belleza hegemónica, Lilia contó que fue víctima de bullying por haber sido la mejor alumna en el colegio y por tener la piel pálida, pero que salió fortalecida. Es asesora de imagen y dice que “el aspecto externo se modifica según la voluntad”. En 2015 promocionaba en Youtube un tratamiento para aclararse los ojos con láser, subía videos después de cada sesión para mostrar cómo, de a poquito, se le iba “limpiando” el color marrón. Lilia contó que el himno de su vida es Heal the world de Michael Jackson porque cree que “hay que quererse entre todos para salvar el planeta”. No usó esa cita en la capacitación que dio para militantes digitales de Milei, cuando recomendó llamar “tanque australiano de medialunas” a la legisladora kirchnerista Ofelia Fernández. Lilia se define antivacunas y antifeminista. No solo muta su color de ojos, también cambia de piel, enfoca su cuerpo desde ángulos distintos, explora tonos, como si su vida entera fuera una performance en la que al final mira a cámara y dice: hoy me toca entrar disfrazada de diputada al Congreso.

Milei le prometió a su amiga Sandra Pettovello que será superministra si llegan a la Rosada. “La profe de reiki”, como le dicen los libertarios, quedará al mando de Capital Humano, que absorberá Educación, Salud, Trabajo y Desarrollo. Licenciada en Ciencias de la Familia por la Universidad Austral, Pettovello hizo cursos de psicología y mindfulness, y atiende en un consultorio particular desde 2013. Su perfil bajo contrasta con la sobreexposición del resto de las mujeres que custodian a Milei, como Carolina Píparo, Marcela Pagano, Romina Diez y Juliana Santillán, que disfrutan del bombardeo en redes. Pettovello viene de la Ucedé y tiene una formación ligada al Opus Dei que la acerca al ala conservadora de Villarruel. Ellas dos serán las que definan todos los temas que no estén bajo la órbita de Economía en un eventual gobierno de Milei.

Lilia Lemoine

Lourdes Palavecino conoció a Milei por su militancia contra el aborto y hoy es la décima candidata a diputada por la Provincia. De pelo negro hasta la cintura, mirada turquesa y curvas que no deja libradas a la imaginación, acumula miles de seguidores en su perfil de Instagram, donde su sensualidad convive con los pañuelos celestes. Posa con remeras contra el Che Guevara y vuelca su capital erótico a la lucha contra el comunismo. “Los medios te quieren hacer creer que Milei es misógino. La realidad es que tiene un equipo formado en gran parte por mujeres. Nos está dando voz y participación en política”, le agradeció en Twitter. Contra ella y algunas más apuntó la presidenta de la agrupación juvenil Generación Libertaria, Mila Zurbriggen, que abandonó la Libertad Avanza acusando a Milei de armar las listas por “guita o sexo”.

Las militantes de El León están hechas a imagen y semejanza de las mujeres que le gustan. Generan resistencia en el progresismo, pero también entre las que ven a la política pasar por el costado mientras le ponen corazones a la huerta de Juliana Awada

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Fátima Florez llegó en el momento justo para aportarle algo de brillo al candidato que vivía solo con cinco perros. Hasta ahora el efecto no fue el esperado, porque la semana pasada se habló más de que Milei eligió a su hermana para viajar a Miami antes que a su novia. Este miércoles a las 3.13 de la mañana, se convirtió en tendencia después de subir una historia a Instagram en la que se veía un acolchado violeta mojado, con la mano de un hombre apoyado encima. La borró enseguida, pero ya la tenían los periodistas de la farándula, a quienes les explicó que estaba con su novio desayunando a la madrugada y se les volcó un té.

Los vínculos románticos de Milei levantan sospechas. Él admitió que sólo cree en las parejas abiertas porque no le gustan los “monopolios”, lo explicó así: “Si todos los días consumís el mismo producto, su utilidad cae”. También contó en La Nación + que en la vida se topó con “un ejército de celosas” y les aconsejó: “Si este tema las mujeres lo internalizaran mejor, las cosas funcionarían mucho mejor”. Las militantes de El León están hechas a imagen y semejanza de las mujeres que le gustan. Generan resistencia en el progresismo, pero también entre las que ven a la política pasar por el costado mientras le ponen corazones a la huerta de Juliana Awada. Las mujeres de Milei saben lo que defienden. Ninguna lo contradice cuando explica que no hay techo de cristal, a ninguna le escandaliza que Villarruel haya organizado tours a lo de Videla y ninguna se sintió incluida por las consignas de la marea verde contra el patriarcado. Femeninas en lugar de feministas, es el mandato que vienen a defender.

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