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04 de febrero 2021

Ignacio Telesca

Historiador, investigador del CONICET y profesor en la Universidad Nacional de Formosa.

EL DILEMA FORMOSA

Mientras el calor reinante en Formosa me obligaba a llenar de hielo el termo de tereré, me entero de que el país mira a nuestra provincia y que los periodistas desde CABA tienen muchísimo que decir sobre un territorio que por lo general les parece tan lejano como inenarrable. Mismo en un medio como el DiarioAR, dos pesos pesados como Roy Hora y Martín Rodríguez estamparon sus opiniones.

Roy, tras una caracterización rulfeana de Formosa, donde ni el perro puede ladrar sin permiso de Gildo, concluye insistiendo en la necesidad de un Defensor (o Defensora) del Pueblo. Imposible no estar de acuerdo con esta urgencia, con o sin pandemia, con o sin Gildo. Lo que sí no creo es que el senador Luis Naidenoff o la concejala Gabriela Neme estén muy de acuerdo con que “en Formosa no florece ni la oposición”; y dudo que el periodismo local sienta que tampoco florece “la prensa independiente”. No olvidemos que empresas como Cablevisión también llegan a Formosa y que las mismas imágenes que en Buenos Aires y otros lugares del país se ven sobre la provincia, y a partir de las cuales realizan sus interpretaciones y comentarios, también se ven acá, las mismas, y aunque a muchas personas les cueste creer, acá también se tiene la misma capacidad de análisis e interpretación. Sí, créanme, también.

En dos millones de casos que posee Argentina, Formosa tiene mil; en cincuenta mil muertes, Formosa aporta once. Si se hiciera proporcional a la población de la provincia (el 1,3% de la población total), Formosa debería tener 26.000 casos y 650 personas fallecidas

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El contrapunto al texto anterior lo presenta Martín donde comenta sobre el superávit de la provincia y de los progresos de ésta tras el Acta de Reparación Histórica firmada por Néstor Kirchner en el 2003. Es más, repasa una historia de lucha, represión y desparecidos dando a entender que ‘en Formosa saben lo que es sufrir las violaciones a los derechos humanos’.

No es mi intención terciar en estar miradas sino plantear la cuestión desde otro punto de vista. Si imágenes de Formosa están en la pantalla y en los portales de noticias se debe a la política sanitaria adoptada por el gobierno provincial. Por un lado, muy pocos casos, por el otro, restricciones a las libertades individuales. Esto nos mete de lleno en lo que llamo el Dilema Formosa (no ‘de Formosa’). Nada original, por cierto, ya estaba presente en los primeros análisis sobre la pandemia que fueron publicados en la obra La sopa de Wuhan de donde rescato el contrapunto entre Byung-Chul Han y Slavoj Zizek, en que se analizaban las medidas adoptadas por los diferentes gobiernos (ya en marzo del 2020) y los futuros escenarios posibles postpandemia (¿nos imaginábamos que iría a durar tanto?). Por supuesto que Formosa no es Corea, ni Japón, ni Taiwán (por más que tengamos el mismo nombre) y que CABA o Córdoba o Santa Fe no son Alemania, Suecia o Dinamarca

Analicemos primeramente los números. Al 3 de febrero en la provincia de Formosa han sido diagnosticadas con coronavirus 1.154 personas de las cuales han fallecido 11 y 85 son casos activos. Con una población provincial de alrededor de 650.000 mil habitantes, estos números nos hablan, hasta el momento, por un lado, de un éxito del gobierno provincial en la lucha contra el coronavirus, y por otro, de un alto acatamiento por parte de la población frente a las medidas adoptadas.

Estos datos llaman aún más la atención si tomamos en cuenta que para el 30 de diciembre pasado sólo había 297 personas afectadas y una sola fallecida. Mayor circulación en las fiestas de fin de año sumado a ciertas personas, como un pastor evangélico, que ingresaron a la provincia cruzando esas inhóspitas fronteras al oeste, al sur y al norte, hizo que el número se disparara en las primeras semanas de enero. Para fin de mes se volvió a la anterior dinámica (se aplanó la curva) y se registraron pocos casos.

¿Qué hacer? Nadie tiene la respuesta precisa y vemos grandes líderes y lideresas ir y venir en sus acciones

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Este éxito sanitario se logró sobre la base de una serie de restricciones a las libertades individuales. Podemos mencionar las más importantes: “ingreso ordenado y administrado” a la provincia, con un sistema de turnos y la obligatoriedad de cuarentena; prohibición a salir de las ciudades con transmisión comunitaria (como los casos de Formosa capital, Ingeniero Juárez y Clorinda, que hace más de cinco meses está en esa situación); obligación de realizar cuarentena en un Centro de Atención Sanitaria (CAS) si la persona está afectada por coronavirus; obligación de realizar cuarentena en un Centro de Alojamiento Preventivo (CAP) si una persona fue contacto estrecho de otra persona afectada. Desde el 3 de febrero se pasan 10 días en el CAS o CAP y los últimos cuatro en la casa y “en el caso de grupos familiares con menores de edad, personas con comorbilidades constatadas y adultos mayores de 60 años, podrán optar por realizar los 14 días de cuarentena en su domicilio”, reza el parte de la fecha. Fruto esto último, seguramente, de las últimas conversaciones con las autoridades nacionales.

El primer caso positivo recién se registró el 9 de junio, y el gobierno ya tenía adecuado un hospital -que estaba listo para inaugurarse- el Hospital Interdistrital de ContingenciaCOVID-19, con 124 camas para atención de pacientes en estado moderado y otras 36 camas de cuidados críticos. Para el pasado 30 de diciembre sólo existían 32 casos activos, por lo cual este hospital cubría sobradamente sus objetivos.

La política sanitaria del gobierno tuvo su primer revés cuando a fines de noviembre la Corte Suprema de Justicia ordenó “a la Provincia de Formosa que arbitre los medios necesarios de modo de garantizar el efectivo ingreso al territorio provincial, con cumplimiento de las medidas sanitarias que estime pertinentes, de todos los ciudadanos que lo hayan solicitado, dentro del plazo máximo de quince días hábiles a partir del día de la fecha [19 de noviembre]”.

Para tal fin, y en poco tiempo, se habilitaron hoteles, nuevas escuelas, pabellones de la Universidad Nacional de Formosa y polideportivos. Si bien ingresaron la mitad de las personas que lo habían solicitado, implicó un despliegue importante de personal y de puesta a punto de edificios (instalación de aires acondicionados, camas, duchas en los baños, etcétera). Igualmente, no todos los centros pudieron reunir las condiciones necesarias para atender por catorce días a tantas personas.

El brote de enero de 2021 puso aún más en jaque la capacidad de la provincia para acoger personas afectadas, pero fundamentalmente a las personas que eran contactos estrechos de casos positivos. A mediados de mes, sólo en la ciudad capital había más de 600 personas que habían sido contactos estrechos pasando en los CAP el tiempo de cuarentena. Como en muchas oportunidades (si no estaban en un hotel) compartían habitación con una o más personas, podía resultar que su compañero/a de aula/habitación tuviera coronavirus lo que implicaba prolongar la cuarentana (y los hisopados).

Más aún, el Hospital Interdistrital quedó chico y quienes sufrieron el contagio, y fueran asintomáticas, también tuvieron que trasladarse a los CAS (de las diferentes ciudades afectadas). Desde un inicio se había preparado en la ciudad capital el Estadio Cincuentenario para recibir a estas personas. A diferencia de una escuela donde hay tres o cuatro personas por aula, en el estadio estaban todas juntas impidiendo garantizar una buena estadía para todos, pues el período de aislamiento es prolongado y las condiciones de higiene, privacidad y atención no siempre son aceptables. Una vez que disminuyeron los casos, este centro se cerró, evidenciando -a mi parecer- que haberlo utilizado no había sido una respuesta adecuada.

A diferencia de una escuela donde hay tres o cuatro personas por aula, en el estadio estaban todas juntas impidiendo garantizar una buena estadía para todos, pues el período de aislamiento es prolongado y las condiciones de higiene, privacidad y atención no siempre son aceptables

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La zona mayormente afectada es la de Clorinda en donde el comercio con Paraguay es el alma de la ciudad y donde aún persiste la transmisión comunitaria del virus. También allí hay CAS y CAP y para egresar de Clorinda hay que realizarse un hisopado, y no todos pueden salir o entrar.

En la región del oeste de la provincia, donde el brote surgió con mayor intensidad, la situación se agravó porque las poblaciones indígenas se vieron afectadas y el racismo, imperante en el país y en la provincia, se hizo patente.

Hoy en día, la situación sanitaria (en lo que hace al coronavirus) está nuevamente bajo control y pocos casos se registran. Tomando en cuenta los números (y en espacial el de personas fallecidas), tanto a nivel nacional como regional, el éxito de esta política sanitaria es incuestionable.

Ahora bien, es un éxito que se basa en restricciones concretas. Al mismo tiempo se debe tener en cuenta que estas medidas se pueden tomar por las circunstancias particulares de la provincia. No se cuenta con un parque industrial importante y la mayoría de la población depende del Estado provincial (en menor medida del nacional). Es decir, un alto porcentaje de la población no ve afectado su ingreso, aunque no ocurra lo mismo con quien trabaje en un bar o un gimnasio (para poner algunos ejemplos) o pertenezca al sector cultural. Si bien existe un alto grado de aceptación a las medidas existen quienes están en desacuerdo con la política sanitaria insistiendo en las cuarentenas domiciliarias.

La zona mayormente afectada es la de Clorinda en donde el comercio con Paraguay es el alma de la ciudad y donde aún persiste la transmisión comunitaria del virus

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En síntesis, el Dilema Formosa nos enfrenta con la necesidad de tomar decisiones de cara a la pandemia. El “éxito” de Formosa nos obliga a pensar los “fracasos” de otras provincias. Las restricciones a las libertades individuales nos obligan a pensar en las consecuencias de cualquier tipo de éxito.

Si bien todo esto acontece en un territorio determinado y con una historia particular, entiendo que detenernos en juzgar al gobierno de Gildo Insfrán no ayuda a resolver nuestro dilema (igualmente no dejo de preguntarme si realizaríamos los mismos comentarios, con el mismo -escaso o superficial- conocimiento, sobre otras regiones del país. O si no se debe esto a cierto desdén con el que se analiza siempre a las provincias más lejanas, menos amables para su estudio-reduciendo todo a la categoría omnicomprensiva de ‘feudalismo’).

Tampoco ayuda a la resolución del dilema ubicar la cuestión en los embates de la oposición contra el gobierno usando Formosa como caballito de batalla, ni plantearlo en un debate comunicacional. No hay imagen agradable posible de una cuarentena; y sí, de una cuarentena -por definición- no se puede salir, sea de una casa, de una habitación de hotel o de una escuela. Y hay quien lo intenta.

El tema que nos convoca es para toda la sociedad: ¿Qué hacer? Nadie tiene la respuesta precisa y vemos grandes líderes y lideresas ir y venir en sus acciones. Angela Merkel anunciando que no reabrirán las escuelas a pesar de tener ya más de dos millones de personas vacunadas, pero también un aumento en la cantidad de personas fallecidas.

En dos millones de casos que posee Argentina, Formosa tiene mil; en cincuenta mil muertes, Formosa aporta once. Si se hiciera proporcional a la población de la provincia (el 1,3% de la población total), Formosa debería tener 26.000 casos y 650 personas fallecidas. Sin embargo, las personas tienen que hacer al menos diez días de cuarentena en lugares no pensados para tal situación y el gobierno velar por que esto ocurra. En el intermedio ocurren situaciones de desencuentros y de violencias. En otras partes las cuarentenas son domiciliarias, por lo general sólo de las personas afectadas, pero el número de personas fallecidas es sumamente alto.

El “éxito” de Formosa nos obliga a pensar los “fracasos” de otras provincias. Las restricciones a las libertades individuales nos obligan a pensar en las consecuencias de cualquier tipo de éxito

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Dejemos de lado el tema Gildo, dejemos los exotismos a un margen, superamos los clichés centralistas. Tomemos la responsabilidad de pensarnos como sociedad frente a una situación de pandemia que produce muerte, y mucha. Hasta ahora no nos está yendo bien como país. El llamado a cuidarse y a respetar las mínimas normas no está surtiendo el efecto deseado.

Si las cuarentenas no son domiciliarias implica restricciones y violencia con quienes no la quieren cumplir. Podemos entretenernos con la casuística calculando cuántas restricciones equivalen a una violación a los derechos humanos, o cuántas personas fallecidas justifican estas violencias. Estos juegos no suelen ser muy productivos.

El Dilema Formosa está en nuestras manos, pensémoslo y discutámoslo; busquemos alternativas superadoras, con el mismo éxito y con menos restricciones.

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Comentarios

  1. Silvia

    el 04/02/2021

    Muy buena apreciación sobre la Realidad formoseña. Aunque no estoy convencida que ningún argumento pueda convencer de algo que se esta obligado a creer para sostener esa gran mentira llamada pro donde la derecha mas recalcitrante tomo adeptos desprevenidos..

  2. María Celia Bravo

    el 04/02/2021

    Estoy de acuerdo con tu análisis Ignacio

  3. Osmar

    el 05/02/2021

    Muy esclarecedor e interesante la descripción de la nota excelente. Gracias por la información

  4. Diego Campuzano

    el 05/02/2021

    Exelente reflexión!!!

  5. Luis

    el 06/02/2021

    Si la nota la hubiera escrito alguien que no debe finezas al tirano hubiera sido creíble pero leer parte de su currículum lo hace muy tendencioso.
    Human Rights y Amnisty International dieron sus veredictos. FIN.

  6. Sebastian

    el 08/02/2021

    Yo no puedo creer que tengas la cara para escribir una nota de este tinte hablando loas de la gestión de la pandemia en Formosa cuando dejaron varadas por MESES a más de 7000 personas a la vera de una ruta y que seas tan caradura de decir que fué un “reves de la justicia” que les permitieran volver a su provincia. O que seas tan imbécil de decir que se desbordaron por un puñado de personas y los hospitales y hoteles quedaron chicos cuando pudieron gestionarlo durante 7 meses y no lo hicieron.
    En cualquier momento se ponen a fusilar a los casos sospechosos y vas a hacer otra nota diciendo que “la gestión de la pandemia es exitosa porque se evitó la transmisión comunitaria”. Estoy seguro. Porque sos funcional y colaboracionista con los violadores de los Derechos Humanos.

  7. Marcelo

    el 09/02/2021

    Como en el Proceso, donde el incuestionable éxito en la lucha contra la subversión se obtuvo a costa de restricciones a las libertades individuales. Acá también el fin parece justificar los medios

  8. Pensemos en Formosa | En Tapa

    el 11/03/2021

    […] otro escrito reflexionábamos sobre “el dilema Formosa” (http://www.panamarevista.com/el-dilema-formosa/), donde quedaba precisamente de manifiesto la necesidad de pensar y decidir sobre las medidas a […]

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