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26 de noviembre 2023

Gustavo Marangoni

EL AJUSTE QUE VIENE Y EL DILEMA DE LOS CIEN RUBLOS

Tiempo de lectura: 4 minutos

Arriba outsider. Abajo casta. No se trata de una consigna sino de una descripción política del 2023 que construimos los argentinos mediante elecciones democráticas. Intendentes, gobernadores, legisladores nacionales y provinciales provienen hegemónicamente de la dirigencia tradicional, en tanto el Presidente es un recién llegado que no comparte rituales y ceremonias con el resto del elenco. Extraño artefacto. Un mecano curioso y estrafalario, quizás característico de una sociedad que no tolera ni el remedio ni la enfermedad y ha decidido traducir institucionalmente su insatisfacción crónica. Una extraña pareja entre gasto y austeridad hasta que la espiralización de la crisis los separe.

Una lectura rápida encontraría la explicación en la inflación desbocada. Su responsabilidad es atribuida -con razón- al Gobierno Nacional. Por lo tanto, hacia allá fue exclusivamente el castigo. El gobierno del Frente de Todos-Unión Popular llevó al paroxismo la reflexión borgeana que se lee en Funes el memorioso: “lo cierto es que vivimos postergando todo lo postergable; tal vez sabemos profundamente que somos inmortales y que tarde o temprano, todo hombre hará todas las cosas y sabrá todo”.

La presunción de la perpetuidad del peronismo para justificar la acumulación de basura debajo de la alfombra como política de Estado, como si la combinación de una buena escoba con las picardías del Viejo Vizcacha abriese las puertas al milagro, no alcanzó. Por un momento parecía que sí. Pero el nuevo subsuelo sublevado de la Patria dijo que no. Una curiosa revuelta meritocrática, plebeya, novedosa y vieja a la vez. Los jóvenes rebeldes que pueblan la mitad de la tabla para abajo distinguen esta experiencia de anteriores versiones de “el mercado te salva”. Hartazgo del “Estado presente” repetido como un mantra por los obispos ateos de la religión oficial del progresismo devaluado en interminables tipos de cambio.

Un mecano curioso y estrafalario, quizás característico de una sociedad que no tolera ni el remedio ni la enfermedad y ha decidido traducir institucionalmente su insatisfacción crónica. Una extraña pareja entre gasto y austeridad hasta que la espiralización de la crisis los separe

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Un vuelo sin escalas de “la anestesia mayor sin cirugía” a “la cirugía mayor sin anestesia”. Otra vez, pero distinto. Porque la experiencia de la década ganada menemista se hizo con el respaldo y la aceptación del conjunto del peronismo (con la solitaria y simbólica minoría del grupo de los 8) y el sindicalismo. Retiros voluntarios para todos, participación de algunos gremios como accionistas de las empresas (nuestra versión de economía popular de mercado) y robustas mayorías en el Congreso para votar la ingeniería diseñada por Roberto Dromi.

El desafío de Javier Milei es llevar adelante sus propósitos de ajuste en una condición más solitaria. En algún sentido su gobierno arranca como un nuevo emprendimiento de la Corporación América. Eduardo Eurnekian tuvo en la nómina al corazón de la próxima gestión libertaria. Probablemente no haya otro empresario argentino que conozca tanto la intimidad de las relaciones público-privadas como él. Ese saber le permitió construir un imperio poderoso dentro y fuera de las fronteras del país. Otra ventaja de contar con aeropuertos propios. ¿Podrán despegar sus pupilos? Cuentan con el envión de una enorme voluntad de cambio que se manifestó de modo contundente contra todo y contra todos. Carecen -al menos hasta ahora- de casi todo lo demás.

A diferencia de Trump y Bolsonaro no hay estructuras visibles y consolidadas de poder. La paradoja liberal-libertaria es que deberán conquistar “el cielo por asalto”. Y de acuerdo a lo que el presidente electo y sus referentes más cercanos se encargan de tararear se adivina la sentencia de “Naranjo en flor”: primero hay saber sufrir. La motosierra en pelo, sin siquiera la frase de ocasión “esto me va a doler más a mí que a vos”.  Por el contrario, la promesa de redención viene con la obligatoriedad del sufrimiento. La promesa es que los gritos solo serán de los políticos privilegiados, no de la gente. ¿Se podrá cumplir el propósito de cortar de cuajo la obra pública y reducir de manera inmediata el déficit fiscal a cero podando solo los beneficios de la casta? Difícil creerlo. ¿Podrá comprar tiempo y tolerancia social con la implementación de medidas en el terreno de la seguridad y la transparencia? Orden en las calles como pago a cuenta de los beneficios futuros del orden en las cuentas públicas. Y el agregado del “impuesto a la pesada herencia”, el tributo que deberá pagar el peronismo en la oposición por haber llevado al país al borde de la híper.

Una curiosa revuelta meritocrática, plebeya, novedosa y vieja a la vez. Los jóvenes rebeldes que pueblan la mitad de la tabla para abajo distinguen esta experiencia de anteriores versiones de “el mercado te salva”

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Alberto Fernández -una nota a pie de página en esta historia- no podrá cumplir siquiera el rol de chivo expiatorio. Su papel de actor de reparto se prolongará en la etapa que viene a la sombra de CFK y Massa, seguros destinatarios exclusivos de todo tipo de invectivas.

¿Alcanzará para comprar paciencia o habrá que apelar a algo más radical aún? Cuenta Zizek en su libro “Mis chistes, mi filosofía” que, en la época soviética, un cliente que va al banco a depositar cien rublos le pregunta al cajero si la operación es segura. Este le responde que el Banco Central garantiza todos los depósitos. El cliente insiste: “¿y si el Banco Central también quiebra?”. El cajero le responde que ante esa eventualidad el Estado soviético garantiza todos los depósitos. Sin convencerse el cliente interroga: “¿y si todo el Estado soviético se desintegra?”. Ante lo cual el cajero le responde: “¿me está diciendo que no está dispuesto a perder esos miserables cien rublos para presenciar el maravilloso acontecimiento de la desaparición de la Unión Soviética?”. Habrá que esperar para ver de qué lado del mostrador se ubican la mayoría de los argentinos.