15 / 02 | Política

SER IZQUIERDA SOCIAL HOY


Las oposiciones exitosas acumulan políticamente desde el afuera representativo de los oficialismos. Resulta lógico, se construye a partir de lo que el adversario deja afuera. Tanto oficialismos como oposiciones tienen un núcleo identitario original y un masivo de apoyo menos intenso, pero imprescindible para su victoria. La apática anuencia de una mayoría no entusiasmada que por acción u omisión valida el proceso es parte necesaria de la sustentabilidad política. No luchan ni un día y sin embargo son imprescindibles. En democracia las plazas llenas son una bendición, pero no se gana sólo con ellas. Se gana con urnas llenas de votos, sean de núcleo intenso o de masivo displiscente: un voto entusiasmado y un voto apático valen lo mismo.

¿Cuál es el núcleo representacional de la oposición hoy? ¿Qué es lo que el macrismo no-puede-sino dejar afuera? Bueno, nosotros. Lo que dicen que Durán Barba alguna vez llamó “la izquierda social”. Los macristas culturales comparan a Argentina con otros países latinoamericanos y la ven muy sector público, muy clase media, muy progre, muy laica, sobreeducada en relación a las capacidades productivas del país. Demasiado conicetera sin puentes con el sector privado.

"un voto entusiasmado y un voto apático valen lo mismo"

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Y con mucha historia atrás en su constitución identitaria. En 1998 a la mesa de Mirtha Legrand fueron invitados Hugo Chávez y Mauricio Macri. Chávez le tira dos conceptos por la cabeza al hoy presidente argentino. Primero, que no se puede entender el propio presente desconociendo el pasado. Segundo, que no se puede estar bien con Dios y con el Diablo. Dos cañonazos a dos pilares en construcción de la cosmovisión pro: los yaguaretés por próceres y el casi infantil “unir a los argentinos”. La historia es importantísima para la izquierda porque allí están las heridas que descifran los males del país y que legitiman las acciones del presente. La elite argentina prefiere a la ballena franca porque no tiene nada heroico que contar.


Tenía razón Chávez. Pero para interpelar masas no basta con la historia. Es necesaria una utopía, un futuro imaginado que justifique los sacrificios del presente. El proceso venezolano lo tenía. Aunque a nuestros ojos sea distópico, el macrismo también lo tiene. La izquierda social de otras épocas la tenía. La liberación. La revolución. Hoy, ¿hacia dónde caminamos? ¿2014 o 2011 es el mejor de los mundos imaginables?

"En 1998 a la mesa de Mirtha Legrand fueron invitados Hugo Chávez y Mauricio Macri"

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Posiblemente sea esta carencia una de las razones por las que hoy la izquierda social se limite a tareas defensivas y a ejercitar la indignación diaria ante cada avance impúdico de su otro político y cultural. Pero tiene también otro problema: la incapacidad de representar como en la etapa anterior al masivo de la población. Quizá más que multiplicar los esfuerzos actuales en esta tarea sea más eficiente modificar el modo en que es llevada adelante. Evitar concientizar desde el programa del núcleo. Leer las demandas del masivo y representarlas.

2017 comienza con un oficialismo al que le va mejor en política que en economía. Su éxito parcial es consecuencia de una comunicación moderna, edulcorada y pragmática, que en 2015 leyó bien las demandas de cambio “pero sin perder nada” y en 2016 de un relato que adquiere mayor centralidad a medida que se demora el repunte económico. En este escenario, el repliegue opositor no es sólo político sino también representacional. El paso a la ofensiva política seguramente no provenga de una unidad opositora omniabarcadora (simétrica a la que pedía el círculo rojo en 2015), sino de una lectura adecuada de las actuales demandas y la comunicación de un nuevo horizonte en ellas fundado.

"el repliegue opositor no es sólo político sino también representacional"

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