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PARA LA VICTORIA PÍRRICA


No está tan claro, como dicen por ahí, que al peronismo le convenga dirimir en internas las candidaturas para la provincia de Buenos Aires en 2017.

Si los protagonistas son los que hasta ahora manifestaron voluntad de participar, lo que seguro va a suceder es el desgaste del vencedor. Además del daño que puedan provocar los ataques cruzados, es muy alto el riesgo de quedar atrapado en los posicionamientos previos a las PASO.

Es importante entender que la estrategia primordial de todo el arco opositor el año que viene va a ser discutir la situación social. En algunos casos con dedos acusadores contra el neoliberalismo, en otros condimentada con alaridos sobre la inseguridad.


De un lado se evocará el pasado reciente y se recriminará el colaboracionismo de los desertores. Del otro se dirá que el pasado también es parte del problema, por culpa de la corrupción y la soberbia.

Con una grieta que seguirá intacta, el clivaje dominante dentro del voto opositor va a ser kirchnerismo-antikirchnerismo.

"Con una grieta que seguirá intacta"

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Hablar con el corazón, responder con el bolsillo

A Cristina es muy difícil que alguien le saque el apoyo que consiguió retener hasta ahora, especialmente en la población más humilde, la más perjudicada por la devaluación y el aumento de tarifas. Paradójicamente y aunque a algunos les duela, es Mauricio Macri y ningún peronista el mejor posicionado para disputarle a Cristina esos votos.

Lo primero que el Gobierno tiene que hacer para conseguirlo es destinar la descomunal deuda que va tomando a financiar el consumo popular. Asumo que Durán Barba ya lo sabe. Habrá que ver si le alcanza el déficit para quedar bien abajo y afuera en simultáneo. Difícil.

¿Y el resto? A rascar en franjas poblacionales menos materialistas y numerosas que las que pelean el día a día.

La inmensa mayoría de quienes estarían dispuestos a votar por Scioli o Randazzo, la tienen a Cristina como primera opción.

Los análisis factoriales de opinión pública dicen algo más: la percepción de sus posicionamientos políticos es inversa a la de hace un año. A Scioli se lo asocia más a las políticas del anterior gobierno, y a Randazzo se lo asume un poco más independiente.

Este dato se verifica en la forma en que hablan sobre ellos los medios de comunicación y también en los alineamientos políticos que los respaldan.

"es Mauricio Macri y ningún peronista el mejor posicionado para disputarle a Cristina esos votos"

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Descartado que Scioli la enfrente, cuesta imaginar también que Randazzo pueda hacerlo con intención de ganarle. Sobre todo en nombre de la renovación peronista, de la que ya se apropió, con nombre y tiempismo, Sergio Massa.

El escenario más razonable, entonces, es uno en el que ambos se disputen a los votantes que hoy dicen simpatizar con ella. Repasemos entonces qué implicó competir por los votos de la ex presidenta en 2015.

Además de su relato como gestor, Randazzo había crecido en las encuestas a partir de las críticas cada vez más sonoras al grado de adhesión de su rival al proyecto nacional. No le alcanzaba para ganar las PASO, pero sí para consolidar imagen a nivel nacional y convencer a los ya convencidos.

Como respuesta a nivel comunicacional, emergió el slogan Scioli para la Victoria (ver acá). El mensaje reafirmaba la pertenencia de Scioli al kirchnerismo y la aseveración de que con él se podía ganar pero con Randazzo no.

Como fenómeno publicitario para la interna fue un éxito. Como estrategia electoral fue un salvavidas de plomo.

Tuvo pregnancia y sintetizó perfectamente el resultado de la disputa, en la que finalmente Randazzo terminó declinando su precandidatura. Pero comunicó en código político, consolidó el piso del kirchnerismo y ahuyentó potenciales electores más críticos.

"¿cuántos nos preguntamos si unas PASO presidenciales hubieran servido para potenciar al candidato oficialista?"

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Ahora bien, ¿cuántos nos preguntamos si unas PASO presidenciales hubieran servido para potenciar al candidato oficialista? No por contrafáctica la duda es menos entretenida. Mi respuesta -tan inconducente como la pregunta- es que no.

Van cinco argumentos, aplicables también al año que viene:

1. La madre endogámica de todas las batallas

Empecemos por lo obvio; sí existieron internas en el Frente para la Victoria para la categoría gobernador. Pero lejos de parir un candidato competitivo, las Primarias bonaerenses engendraron uno con serios problemas de motricidad electoral.

Es muy probable que Julián Domínguez hubiera sido menos refractario en las elecciones generales que Aníbal Fernández. Ahora, no puede exigírsele al votante que entre al cuarto oscuro con estudios de grupos focales y análisis de coyuntura electoral. Y mucho menos que elijan como candidato a un hombre al que no hubieran reconocido si se lo cruzaban por la calle.

El resultado: a los medios de mayor audiencia les costó poco la eugenesia electoral. Me refiero al descarte malthusiano de los más débiles y no al triunfo de María Eugenia Vidal, que fue sólo un buen aprovechamiento de éste.

"no puede exigírsele al votante que entre al cuarto oscuro con estudios de grupos focales y análisis de coyuntura electoral"

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Deliberadamente eludí las especulaciones sobre agachadas y fuego amigo. En todo caso sólo reforzarían mi postura.

2. Los sparrings no buscan el knock out

Cambiemos fue a internas y ganó. Sí, eso es tan evidente como que sus competidores Ernesto Sanz y Elisa Carrió cerraron con Macri con la única intención de entrar en su armado político y fortalecerlo para la pelea de fondo.

Así lo reflejó el periodismo y bajo esa premisa se cuidaron de actuar los precandidatos. La síntesis de cuál hubiera sido la cobertura mediática de una interna entre Scioli y Randazzo es la frase “el proyecto se queda manco”.

Intencional o no, su doble sentido fue gratamente celebrado por los desgarrados corazones de Carta Abierta. Su amplia difusión periodística terminó alimentando las dudas de muchos votantes kirchneristas que no apoyaron a Scioli hasta el ballotage, cuando ya era demasiado tarde.

3. Una más una no es dos

Donde sí hubo algún que otro cruce subido de tono fue en el debate entre los precandidatos de UNA, Sergio Massa y José Manuel De la Sota.

Será por eso o será porque en política no se suma como en matemática, lo cierto es que algo falló. En la provincia de Córdoba De la Sota arrasó en las primarias pero en la general Massa fue aplastado por Macri. Los votos no se transfieren linealmente de un precandidato al otro.

Todos sabemos lo devastadora que fue esa provincia para Scioli (70-30). Por eso no es Buenos Aires sino Córdoba el desafío electoral más relevante de Cambiemos.

"No es Buenos Aires sino Córdoba el desafío electoral más relevante de Cambiemos"

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4. No, no se podía:

Tampoco es comparable la interna que protagonizaron Menem y Cafiero en el 88, en primer lugar porque el gobierno radical se desmoronaba.

Angeloz se esforzaba por diferenciarse de la política económica de su propio partido, anticipando el neoliberalismo y apelando al Se puede original. La realidad es que hubiera perdido hasta con su compañero de fórmula, Juan Manuel Casella, si éste se hubiera presentado por el peronismo.

Pero además -y esto no es menor-, la interna peronista se produjo 10 meses antes de las elecciones. Fue un lapso larguísimo que Menem aprovechó para que las ambulancias recorrieran el país de punta a punta.

En ese tiempo se reorganizó el equipo de campaña y algunos ex cafieristas heridos hasta terminaron siendo poderosos funcionarios menemistas.

"Tampoco es comparable la interna que protagonizaron Menem y Cafiero en el 88"

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  1. De la Rúa-Meijide, Larreta-Michetti, Hillary-Bernie

Tampoco es trasladable la exitosa interna de la Alianza entre De la Rúa y Fernández Meijide para las elecciones en las que el peronismo sumó apenas su piso histórico.

Distinto pero también ilustrativo, es el ejemplo de las internas porteñas por la sucesión de Macri. Después de ganarle a Michetti, Rodríguez Larreta casi pierde ante Lousteau en la previa a las PASO nacionales.

Y cómo no hablar de Donald Trump y su estrategia de construcción de imagen anti sistema. Bernie Sanders fue tan eficaz en asociar a Hillary Clinton con el establishment que hasta el Partido Republicano hizo campaña por ella.

"El acostumbramiento al poder, cuando se pierde, genera depresión y ansiedad"

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Síndrome de abstinencia

El acostumbramiento al poder, cuando se pierde, genera depresión y ansiedad. El peronismo volverá a detentarlo algún día, pero de la mano de alguien que sepa administrar los tiempos de la opinión pública, y no sólo los tiempos políticos.

Macri goza de un respaldo muy sólido en la opinión pública. En la provincia de Buenos Aires, Vidal domina con enorme diferencia las valoraciones positivas. Queda para otro día analizar por qué.

¿Esto significa que la oposición deba hibernar? En absoluto, pero sí que el margen real de disputa es finísimo. Si lo que se buscan son bancas, habría que calcular si se obtienen más con primarias que unifiquen, o con listas divididas como en 2003. Después de todo, haber compartido boleta cada vez condiciona menos la pertenencia al mismo bloque.

Si se desea construir una alternativa peronista a Macri o Vidal para 2019, es poco probable que de unas internas sin Cristina o sin Massa nazcan liderazgos nuevos. Como mucho se afianzarán los preexistentes.

Ahora, si lo que se desea es únicamente jubilar kirchneristas, recomiendo pensar en volver recién en 2023, y mientras tanto ir buscando candidatos por fuera del peronismo bonaerense.


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