30 / 01 | Mundo, Política

Las claves del escenario paraguayo


En abril de 2018 se realizarán en Paraguay las próximas elecciones generales. Se elegirán Presidente y Vicepresidente hasta 2023, se renovarán ambas cámaras del Congreso, todas las Gobernaciones y sus Juntas Departamentales. Sin embargo, a diferencia de las anteriores coyunturas electorales desde la recuperación democrática (1989), ésta se encuentra atravesada por un hecho novedoso: la fuerte apuesta política del presidente Horacio Cartes para lograr un cambio constitucional que habilite su reelección inmediata. Busca así disolver una norma que evita largas permanencias en el cargo, como sucedió con Stroessner. La constitución vigente buscó más evitar un posible stronismo, antes que la construcción de liderazgos perdurables.

Tras su victoria en las elecciones presidenciales de 2013, el empresario tabacalero Horacio Cartes anunciaba con entusiasmo una nueva ola de modernización conservadora para el Paraguay. Fundamentando su desembarco en la política nacional con la “eficiencia y capacidad de los empresarios exitosos”, asumía la presidencia del país de la mano del Partido Colorado.

Durante su primera etapa de gobierno, logró el apoyo de parlamentarios y líderes de su partido. Estableció una alianza parlamentaria con sectores del Partido Liberal y de la izquierda (Concertación Avanza), lo que le permitió promulgar un paquete de leyes que trazaría la línea de su gobierno. Obtendrá así: la Ley de Alianza Pública Privada, que propicia la participación del capital privado en emprendimientos públicos, facilitando privatizaciones y concesiones; la Ley de Responsabilidad Fiscal, que obliga a los poderes del Estado a mantener un déficit presupuestario no mayor al 1,5%; y la Ley de Defensa Nacional y Seguridad Interna, que permite al Poder Ejecutivo utilizar efectivos militares para seguridad interna sin la previa autorización del Congreso.


"La constitución vigente buscó más evitar un posible stronismo, antes que la construcción de liderazgos perdurables"

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Además, el nuevo presidente conformó un gabinete compuesto mayoritariamente por técnicos, sin militancia partidaria. Otorgó importantes funciones a varios de los principales ejecutivos de sus empresas, al mismo momento que se comprometía con el combate a la corrupción y la promoción de la transparencia administrativa.

Sin embargo, pese al inicial apoyo político, Cartes no pudo obtener avances significativos que le redituaran apoyo popular. Su paquete de leyes no logró estimular las inversiones, promover el crecimiento económico ni generar mayor seguridad. La falta de resultados terminó erosionando la unidad partidaria colorada. Un frente interno fue ganando fuerzas, tras el liderazgo del senador Mario Abdo Benítez, llegando a quebrar la mayoría parlamentaria con la que gozaba el presidente en sus comienzos.

De esta forma, arribando a la mitad de su mandato –momento crucial en el timing institucional paraguayo– Cartes verá notoriamente reducidos sus niveles de aprobación en los sondeos de opinión y terminará enfrentado a una encrucijada: definir con rapidez su apoyo hacia un eventual sucesor para dar inicio a las diputas internas de cara a las elecciones primarias en su partido a realizarse a finales de 2017; o generar un espacio a favor de su reelección, impulsando los cambios institucionales necesarios. El presidente optó por lo segundo. En octubre de 2016, empujó al Partido Colorado a esta gran tarea.

"pese al inicial apoyo político, Cartes no pudo obtener avances significativos que le redituaran apoyo popular"

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Los actores

En esta dinámica debemos considerar tres grandes polos políticos, cada uno de los cuales presenta grandes divisiones en su interior.

El primero de ellos está constituido por el Partido Colorado, donde la oposición interna marcó su distanciamiento a poco más de un año del inicio del gobierno de Cartes. Así, de cara a las elecciones internas para la presidencia de este partido, surgió como articulador de la oposición el senador Mario Abdo Benítez con el movimiento Colorado Añete (verdadero colorado en guaraní). El mismo fue derrotado por el candidato del presidente en dicha primaria partidaria; sin embargo, continúa siendo el principal referente de la oposición colorada.

El segundo polo está conformado por el Partido Liberal, que viene sufriendo las consecuencias del golpe parlamentario contra Fernando Lugo, en junio de 2012. Este acontecimiento garantizó la fractura de la alianza que había logrado el desplazamiento de los colorados del poder, luego de más de 60 años ininterrumpidos en el gobierno. Los liberales, principales socios de esa alianza, creyeron posible alcanzar una victoria sin el apoyo de Lugo y la gran mayoría de las fuerzas de izquierda que lo respaldaban. El quiebre de esa alianza implicó que el liberal Efraín Alegre fuese derrotado. Luego, las fuertes disputas internas se profundizaron y dividieron al partido en tres fracciones: la liderada por Alegre; la conducida por el entonces presidente del Partido y senador reelecto, Blas Llano; y la articulada en torno a Federico Franco, quien ofició como vicepresidente de Lugo y luego presidente con la expulsión de Lugo.

El tercer espacio, conformado por la izquierda, que enfrenta intensas pujas internas. En 2013 se dividió en dos frentes: el liderado por el derrocado presidente Lugo; y el encabezado por el ex periodista y actual intendente de la Capital, Mario Ferreiro. Quién hasta antes de enfrentarse era la principal opción de Lugo para la candidatura presidencial.

"surgió como articulador de la oposición el senador Mario Abdo Benítez con el movimiento Colorado Añete"

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Disputas, alianzas y perspectivas

Cartes, con su proyecto reeleccionista,  pretendería evitar el tradicional “desbande” de fuerzas sufrido por los presidentes paraguayos en la mitad de su mandato desde el fin del stronismo (1989). Imposibilitados de mantener su rol de liderazgo político debido a la prohibición de la reelección presidencial, éstos sufrieron impedimentos que afectaron gravemente el desempeño y la gobernabilidad de sus mandatos durante la segunda mitad. A partir de esta estrategia, Cartes desarrolló giros tácticos y discursivos que le permitieron recuperar la iniciativa política, logrando marcar los pasos y ritmos de la escena política actual.

Abandonó sus iniciales discursos de profesionalismo técnico y meritocracia institucional para la conformación de su gabinete y para el acceso a diferentes cargos públicos. Incorporó a referentes políticos a cargos claves en el Estado, logró re-articular y ganar fuerzas dentro de su partido.

Tendió además puentes con fracciones internas de los dos polos políticos de la oposición en torno a su plan de habilitar la reelección presidencial. Ha establecido una alianza con el sector de la izquierda liderado por Lugo (que, a la par de Cartes, pretende pugnar nuevamente por la presidencia). Al mismo tiempo, articula con un sector del Partido Liberal, que ve como perjudicial para sus intereses una nueva postulación del candidato liberal derrotado en 2013, Efraín Alegre.

"Cartes abandonó sus iniciales discursos de profesionalismo técnico y meritocracia institucional"

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Logró también, hasta el momento, sumar al Tribunal Superior de Justicia Electoral y a la Corte Suprema de Justicia a su estrategia. Siendo estas instancias jurídico-políticas con capacidad de intervención y definición de intereses, las misma no se han manifestado aun en sentido contrario a las pretensiones del presidente.

Más allá de sus bajos niveles de aprobación en los últimos meses, Cartes demostró una gran astucia política. No sólo ha logrado dominar el actual juego político, sino que además ha conseguido articular a opositores en pos de sus objetivos. Si su estrategia resultase exitosa, el actual presidente lograría reelegirse, afianzarse como el líder político mas importante del país y garantizarse las condiciones para ampliar su universo económico.  Sin embargo, aunque el Paraguay recibe el 2017 con intensos debates sobre la reelección presidencial,queda todavía un importante trecho por recorrer. Por el momento, Horacio Cartes ha logrado imponerse en el centro de la escena política, como el actor principal que aglutina a las fuerzas en su favor o en su contra. Solo quedará por ver si sale victorioso.

"Lugo, a la par de Cartes, pretende pugnar por una nueva presidencia"

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Fernando Lugo


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