16 / 04 | Mundo

LA GRANDEZA DE HAITÍ


Muy pocas personas saben algo de Haití más allá de que es la primera república negra o el blanco ideal de las catástrofes naturales. No es casualidad. Muchos de los inmigrantes haitianos se sienten avergonzados al hablar de nuestra historia y enseñarles a los forasteros su identidad cultural. Y, mientras seguimos con miedos y vergüenzas, la caminata del tiempo aprovecha para borrar el impacto universal de la gloriosa herencia haitiana al mundo.

Para los haitianos como yo, que se niegan a suscribir a lo que otros dicen, es imprescindible recordar con orgullo a la humanidad quiénes somos, a pesar de que el país siga desgranando diariamente  las cuentas del largo rosario de sus calamidades. Es por esto que los invito a viajar conmigo en el tiempo, seguramente descubrirán por primera vez muchas informaciones jamás reveladas.

Durante la noche del 22 al 23 de agosto de 1791, estalló una violenta insurrección en Santo Domingo (actual Haití) inaugurando el ciclo de abolición de la esclavitud en el mundo. Fue el comienzo de una gran revolución que conducirá a la independencia de la isla en 1804; la mayor rebelión servil de la historia y la única que ha tenido éxito.


"los invito a viajar conmigo en el tiempo, seguramente descubrirán por primera vez muchas informaciones jamás reveladas"

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Explorando las tantas semillas haitianas en el campo de la libertad latinoamericana

Muy poco después de la independencia, Jean Jacques Dessalines inició un proyecto revolucionario de exportación de libertad. En 1805, él armaba varias delegaciones para provocar levantamientos de esclavos en las colonias francesas, inglesas y españolas. Así, en mayo 1806, el emperador emprendió el plan de liberar la Martinica, Guadalupe y Marigalante (Informe de Arnaud André ROBERJOT-LARTIGUE). El fundador de la patria haitiana recibió, aconsejó y ayudó a Miranda para liberar la Bolivia. Años más tarde, Alejandro Petion también recibió a Simón Bolívar dos veces (1815 y 1816), le proporcionó a él y su pueblo barcos, suministros y armas para liberar a Venezuela, Colombia y otras partes de Sudamérica. En 1806 para la gesta de la Gran Colombia (Colombia, Ecuador, Panamá, Venezuela incluyendo la Guayana Esequiba, y algunas pequeñas porciones de Brasil, Perú y Nicaragua), el general Alexandre Petión, ofreció a Francisco de Miranda la Espada Libertadora de Haití con el escudo haitiano que representa la independencia y la lucha por la liberación de su pueblo. Espada que usará en más de trescientos combates y con la que logrará en 9 años de combate la emancipación de: Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá. Más tarde en Jacmel, Miranda agregó una banda de tela amarilla arriba del azul y rojo de la bandera haitiana formando así la bandera de las tres naciones latinoamericanas (Colombia, Ecuador y Venezuela). Dicha Bandera fue izada por primera vez en el puerto de Jacmel el 12 de marzo 1806 por el Generalísimo Francisco de Miranda a bordo del Leander. En 1815, Alexandre Petión dio asilo al político argentino Manuel Dorrego y convocó a Simón Bolívar, refugiado en Jamaica, deprimido y al borde del suicidio, a retomar la lucha por la liberación de los pueblos de América. Mismo año en el cual Haití se convierte en base naval de apoyo a las luchas libertarias del continente latinoamericano e importante proveedor de suministro, que se comprometería a brindar todo tipo de ayuda a cambio de la abolición de la esclavitud en América. Se comprometió también a enviar el “Wilberforce” (potente barco de guerra haitiano de la época) en asistencia a patrullar las costas venezolanas. El 12 de octubre 1816 Francisco Xavier Mina llegó a Haití a solicitar ayuda y entrevistarse con Bolívar (convivieron a lo largo del mes de octubre de 1816 en Los Cayos cerca de Puerto Príncipe). El general Petión le brindó su apoyo y le permitió el uso de una nave que lo llevó a México para reanudar la gesta de la independencia. La historia cuenta también que el presidente Alejandro Petión recibió, en abril 1817, una carta del político argentino Juan Martín de Pueyrredón con tema central la consolidación de la independencia de Argentina. Son tantos hechos históricos que hacen que en cada liberación de América durante el siglo XIX hubiera al menos un soldado haitiano. Lamentablemente por racismo, ingratitud y/o vergüenza, esos valiosos aportes heroicos han sido minimizados o incluso pasados por alto por los historiadores latinoamericanos. A pesar de haber sido los excluidos de la historia, y de que rara vez se escuche de su importancia en las escuelas hay que mencionar que Alejandro Petion (llamado también “Papa bon coeur” -padre de buen corazón- por su generosidad) es homenajeado en varios países. En Colombia, por ejemplo, en la ciudad de Cali, se inauguró en 2013 en bulevar de la Avenida Colombia, un busto de A. Petion y en Argentina, una localidad en el partido de Cañuelas (provincia de Buenos Aires) lleva su nombre, así como su estación ferroviaria, y se exhibe también un busto del ex presidente haitiano en una plazoleta de la Avenida Figueroa Alcorta (a la altura del 3200) en la Capital Federal.

"La historia cuenta también que el presidente Alejandro Petión recibió, en abril 1817, una carta del político argentino Juan Martín de Pueyrredón con tema central la consolidación de la independencia de Argentina"

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Haití, ¿país generoso?

No todo fue guerra, la revolución haitiana tuvo también un carácter muy humanista. En noviembre de 1816, James M’Kewan de Port Royal, un propietario de esclavos de Jamaica, atracó en el muelle de Spanish town, el Deep Nine, su barco lleno de esclavos. Aprovechando un momento de desatención de su maestro que acaba de retirarse del barco, los 15 esclavos a bordo zarpan hacia Haití. Tan pronto como llegaron a “Trou Bonbon”, estos esclavos jamaicanos obtuvieron automáticamente su ciudadanía haitiana bajo la ley. James M’Kewan, que acaba de perder toda su “riqueza”, los persiguió hasta Puerto Príncipe para defender su caso ante el presidente Alexandre Pétion. Rechazando todo tipo de conversación con un individuo así, el presidente le envía este mensaje claro: “Colonizador, los hombres que está buscando ahora son libres y ciudadanos de la República. Ya no son su propiedad. En cuanto a ti, te concedo 24 horas para abandonar el suelo haitiano.”

Alexandre Petion

La constitución haitiana de 1816 (art 44) otorgaba la nacionalidad haitiana a cualquier africano o asiático que vendría establecerse en Haití. Previamente, el artículo 13 de la constitución imperial del 20 de mayo 1802 otorgó la ciudadanía haitiana a los polacos enrolados en ejército francés. Sus descendientes viven a Casales (derivado del polaco Kay Zalews(ky))

Haití ha ofertado el asilo político a los antiguos “montagnards” (montañés) después de la convención termidoriana (Francia), sus descendientes viven a Jacmel. Dos veces en el siglo XIX, Haití dio la bienvenida a los norteamericanos afrodescendientes que venían huyendo de los problemas raciales en USA.

A la llegada de Adolf Hitler al poder, varios intelectuales haitianos condenaron el nazismo. En 1937, el gobierno haitiano entregó  generosamente visas y pasaportes a los europeos que huían de los nazis, antes de publicar el 29 de mayo 1939, por el presidente haitiano de entonces, Sténio Vincent, un decreto que “otorga la nacionalidad por contumace et la ciudadanía haitiana in absentia” a los refugiados judíos. Mucho antes, durante la Inquisición, Haití supo acoger los Judíos perseguidos y expulsados de Brasil y Holanda. (Juifs de Saint-Domingue de Elvire Maurouard.) En Argentina, después del levantamiento militar del 9 de junio de 1956 contra el gobierno militar que presidía Pedro Eugenio Aramburu, el embajador haitiano de entonces Jean Brierre siguiendo los principios de derechos humanos rescató de la muerte y dio refugio en la embajada de Haití al  general argentino Raúl Tonco y otros seis argentinos.

"La constitución haitiana de 1816 (art 44) otorgaba la nacionalidad haitiana a cualquier africano o asiático que vendría establecerse en Haití"

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Haití fue el primer estado que reconoció la lucha sagrada de los Griegos por la independencia. El 15 de enero 1822, el presidente Jean-Pierre Boyer le contestó a los griegos una carta de pedido de ayuda monetaria y militar. Aunque la economía de Haití fue golpeada después de la guerra de independencia, el presidente J. P. Boyer encontró una manera de ayudarlos enviando 100 soldados haitianos y una carga de 25 toneladas de café haitiano (muy importante en la época) a Adamantios Korais, destinado a ser vendido para la compra de armas.

Haití defendió en la sociedad de naciones (SDN) la Abisinia (actual Etiopía) agredida por la Italia fascista de Mussolini.

¿Camino al desarrollo o consolidación de la independencia?

Además de las estrategias con el exterior para expandir el espíritu de libertad, muchas medidas fueron tomadas dentro del país. Dessalines planteó una reorganización económica y administrativa, también ordenó la construcción de una red de fortalezas con un sistema de comunicación subterráneo. Esas fortalezas se ubican sobre todo en puntos estratégicos (costas altas y montañas) para defender el joven estado libre ante una eventual vuelta de los franceses o cualquier amenaza extranjera. Proyectó una reforma agraria anulando los títulos de propietarios fraudulentos y, repartió los terrenos con equidad. “La propiedad pertenece a la nación haitiana. Tengan cuidado negros y mulatos. hemos combatidos contra los blancos. Los bienes que hemos adquiridos con nuestra sangre pertenecen a todos nosotros y quiero que sean compartidos con equidad.” (Constitución de 1806)

estacion petion

Después de la muerte del emperador Jean Jacques 1 y más allá del seguimiento de la política exterior de Dessalines por Alexandre Petion, hay que destacar la gestión de Henry Christophe (Rey Henry 1) quien combatió con más de 500 haitianos a Savannah en el estado de Georgia por la independencia estadounidense (1776-1983). Él realizó importantes construcciones que hasta hoy dejan perplejo a cada uno que nos visitan. De ellos citamos el palacio 365 puertas dedicado a los 365 días del año, el palacio ¨Sans Souci¨ reconocido por mucho como el palacio Versalles del Caribe y la famosísima Ciudadela Laferriere (ver foto abajo). Estos dos últimos clasificados como patrimonio mundial por UNESCO. Gran visionario, disciplinado y severo, tuvo un sistema educativo muy exitoso, los jóvenes haitianos asistían a la escuela de medicina durante su reino y fomentó la industria armamentista al fabricar sus propias armas. Creía en la independencia económica y favoreció a un ideal de autosuficiencia. En base a eso, su secretario, el escritor y político Pompée Valentin, barón de Vastey, escribió que si una nación es capaz de responder ella misma a todas sus necesidades, no tendrá control de su independencia, como las que son dependientes de mercados extranjeros. Una frase vieja de más de dos siglos que lamentablemente describe muy bien la situación actual del país.

Ciudadela Laferriere

El encanto del colorido medio haitiano

El pueblo haitiano es divertido, acogedor, amigable, maravilloso y aventurero. Cualquier persona que nos conoce realmente te diría que una de las cosas que nos identifica y nos hace diferentes es nuestra gente aunque sé que pensarás todo lo contrario por las tantas cosas que se dicen de nosotros. “Cuando visitas Haití quieres quedarte  por las atenciones y la hospitalidad que se le brinda al extranjero. El paisaje haitiano es tan vibrante y atronador como sus buses Tap-tap”, remarcó la activista estadounidense Elizabeth Mccalister. En Haití todo gira en torno a la música, desde los niños estudiando el abecedario hasta los vendedores de refrescos acompañando sus cantos con el ritmo pegajoso del destapador sobre la botella. Muchos también se asombran por nuestra capacidad de resistir a los calvarios y generar esperanza. Refiriendo al dicho popular ‘pito nou lèd nou la’ (más vale ser feo pero vivo), un haitiano solo necesita estar vivo para celebrar.

Este pedazo de tierra rodeado por los mares centroamericanos ha sido testigo de varias civilizaciones que los haitianos usan para crear una cultura ecléctica. La peculiaridad del arte haitiano, máxima representación de esa diversidad cultural, ha influenciado ampliamente a la cultura caribeña y más allá de las isletas del continente americano; es la confirmación del enorme potencial creativo de generar obras de calidad incluso con materiales irrisorio. Espíritu que animó al gran Jean Michel Basquiat a crear obras maestra. Pocos lo saben, pero es real. El arte haitiano, sobre todo en lo relativo a la pintura naif y la escultura, es uno de los más valorados a nivel mundial. Goza de cierto éxito comercial y la crítica por lo general le hace buenas apreciaciones.

"Refiriendo al dicho popular 'pito nou lèd nou la' (más vale ser feo pero vivo), un haitiano solo necesita estar vivo para celebrar"

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En la pintura específicamente, los haitianos se destacan por la utilización de colores brillantes y plasman en sus cuadros emociones, tradiciones, frutas deliciosas y paisajes que enmarcan la realidad cotidiana del medio haitiano.

La literatura haitiana es reputada no solo por las grandes corrientes que la han atravesado y han definido su carácter en el momento, sino también por la plétora de nombres que la ilustran. Citemos algunos autores que se expresan en varios idiomas y sus valiosas obras:

Anténor Firmin (De la igualdad de las razas humanas), fue publicado como una refutación al famoso libro “Ensayo sobre la desigualdad de las Razas Humanas” del filósofo francés el conde Joseph Arthur de Gobineau, considerada como la obra inicial del pensamiento racista. Hannibal Price (La réhabilitation de la raza negra por la República de Haití); Jean-Price Mars (precursor del movimiento la negritud); Jacques Roumain (Gobernadores del rocío); y las leyendas vivientes René Depestre (tío de la ex gobernadora de Canadá Michaëlle Jean) gran poeta, ensayista y novelista comunista que vivo en Argentina, Brasil, Chile y Cuba;  Dany Laferrière premio Médicis y miembro de la academia francesa; entre otros.

Ni hablar de la omnipresencia de la gastronomía haitiana en la cocina de los países de la zona. Esta reputación es el rico fruto de la combinación inteligente de sabores de tres continentes: los bucaneros europeos, los esclavos africanos y los cálidos pueblos caribeños.

Al estilo de los católicos rezando el rosario, los misterios gozosos y luminosos preceden a los misterios dolorosos. Tras estos últimos vienen los misterios gloriosos que comienzan con la Resurrección. En las líneas precedentes, recorrimos las páginas de la historia y vimos como Haití, en el pasado, ya tuvo sus misterios gozosos y luminosos. La situación actual que consideramos cómo los misterios dolorosos que pronto se terminaran para dar lugar a la resurrección de Haití que iniciaran sus misterios gloriosos. La vida misma es un ciclo, no valoraríamos la alegría sin haber pasado por la tristeza. Tenemos que aceptar la oscuridad de la noche para gozar la luz del día siguiente. Del mismo modo, nos toca trabajar duro para salir de la actual oscuridad y volver a disfrutar la tan esperada luz que brinda mañana.

 

  1. Jean Jacques Dessalines (emperador Jean Jacques 1), padre de la patria haitiana : 1804- 17 de octubre de1806
  2. Alexandre Petion (Alejandro Petion) : 1806 – 29 de marzo de 1818
  3. Henry Christophe (Rey Henry 1) : 1807 – 8 de octubre de 1820

 


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2 Comentarios

  • Federico. says: 17 abril, 2018 at 02:44

    Muy ilustrativa la nota, me encantó. Una cosa solamente el párrafo que dice: “(…) si una nación es capaz de responder ella misma a todas sus necesidades, no tendrá control de su independencia, como las que son dependientes de mercados extranjeros.” Parece mal redactada la idea. Saludos.

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  • Ricardo Alvarez says: 18 abril, 2018 at 23:46

    Brillante la nota sobre Haiti. Un relato apasionado y apasionante. Mi agradecimiento al autor y a la revista. Saludos desde Chubut. Ricardo.

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