14 / 07 | Mundo

GRECIA Y EL FUTURO DE EUROPA


Ayer a primera hora de la mañana europea, tras más de 20 horas de reunión, finalmente hubo un principio de acuerdo entre Grecia y Europa para un tercer rescate.

Si bien aun no disponemos de todos los detalles para saber cuán malo es para Grecia el nuevo acuerdo, sí se puede afirmar que tiene muy mala pinta.

A la postre el primer ministro griego se traga un sapo tamaño continental, y cede demasiadas cosas con las que se había comprometido a no implementar cuando entró en el Gobierno el pasado 25 de enero.


Entre las imposiciones de Europa destacan: la creación de un fondo fiduciario al que Grecia deberá aportar todo tipo de activos públicos hasta llegar a los 50.000 millones de euros, una nueva reforma laboral, recortar las pensiones, simplificar el impuesto sobre el valor añadido, privatizar bancos, puertos, aeropuertos, su empresa eléctrica; una reforma de la oficina de estadísticas, una suerte de debilitamiento de las uniones sindicales, la apertura de los comercios en domingos, y la lista sigue.

De los 50.000 millones del fondo fiduciario a crear con activos, se estipula que la mitad se usarán para la recapitalización de los bancos. Un cuarto para deuda. Y el otro 25% para inversiones productivas.

Esta cifra se sumarían a los 35.000 millones de euros que pondrá la Comisión Europea. No es dinero nuevo, sino el monto de los fondos estructurales y recursos existentes que se pueden movilizar, con mucha flexibilidad, para Grecia.

Una de las negociaciones del domingo era si el nuevo fondo sería controlado por Grecia o por Europa. Finalmente quedará bajo manos helenas y con supervisión institucional.

Ahora el Parlamento griego debe aprobar en menos de 48hs. el enorme paquete de leyes para efectivizar el acuerdo. Es previsible que la clase dirigente griega pro-europa (y en gran parte responsables de la situación actual) en estado de pánico apoyen las medidas. Ya dieron su apoyo a las negociaciones hace una semana cuando tras la consulta popular Tsipras los convocó para armar un frente de negociación amplio.

Habrá que estar muy atentos a las reacciones dentro de la misma coalición de izquierda que gobierna, sobre todo cuando desde hace días se respiran aires de rebelión en la granja en el seno interno del Syriza. Se presume que la presidenta del parlamento, una treintena de diputados de Syriza, y por lo menos 4 ministros no apoyarán el acuerdo. Si a esto le sumamos el incansable trabajo de la prensa (local y global) que no pretende otra cosa que desgastar a un gobierno de izquierda y advertir a las versiones locales de los socios europeos que gobernar es para expertos…

En estos momentos la gobernabildiad se encuentra objetivamente amenazada. En términos estrictamente políticos, Tsipras, que hace una semana conseguía un apoyo superior al 60% en el referéndum, hoy pasa a afrontar uno de los momentos más duros para un líder de la historia europea contemporánea.

La pregunta que todos se hacen es: ¿por qué carajo aceptó Tsipras?

Primero, negociar con una pistola en la cabeza no es negociar.  Aceptó, básicamente y sobre todo, porque no tiene margen para negociar. La correlación de fuerzas es la que es.

¿Consiguió algo? Poco. Consiguió liquidez para sacar al país de la ruina inmediata, y consiguió financiación por 3 años, lo cual le dará cierta previsibilidad económica a su mandato. Consiguió poner la reestructuración de la deuda sobre la mesa con el objetivo de que “algún día” se pueda renegociar.

Con la firma del acuerdo se espera que termine esta semana el control de capitales impuesto a los bancos desde la última semana de junio.

Lo que de ninguna manera consiguió es que los líderes del Eurogrupo admitan una quita de la deuda de 225.000 millones de euros, como reclamaba. Aunque se estudiará un alivio de las condiciones de reembolso de los plazos.

Tampoco ha logrado otro objetivo: dejar fuera del grupo de ‘rescatadores’ al FMI, la institución que más presiona sobre el sistema público de pensiones.

“El acuerdo es difícil pero hemos evitado la transferencia de activos al extranjero, hay un plan contra la asfixia de liquidez, logramos financiación a medio plazo y alivio para la deuda”, dijo el presidente heleno al acabar la cumbre.

“Luchamos hasta el final por un acuerdo que permitirá al país recuperarse. Tuvimos que hacer concesiones difíciles para evitar la aplicación de los planes de algunos círculos ultraconservadores europeos. En esta ocasión el peso de las medidas será mejor repartido entre la sociedad”, continuó Tispras.

“Conseguimos ganar la reestructuración de la deuda y una financiación segura a medio plazo”, destacó optimista. “Seguiremos luchando para restablecer la soberanía nacional”. Ahora “hay que luchar contra la oligarquía que llevó el país hasta aquí”, concluyó.

Merkel dejó en claro su postura sobre la quita de la deuda diciendo “una quita nominal de la deuda no es posible”. Sin embargo la canciller ha reconocido que, como proponía el Eurogrupo se hablará de reestructuración, con más carencia para la deuda, pero más adelante, cuando la Troika apruebe la primera revisión del programa. Queda el compromiso de analizar la sostenibilidad de la deuda en el futuro, después de que el país ponga en marcha medidas concretas y la Troika de el visto bueno. “Una vez evaluadas las reformas, permitirá establecer periodos de gracia que la hagan sostenible”, sentenció.

grecia

Para entender un poco más el contexto, merece la pena leerlo a al exministro griego de Finanzas Yanis Varoufakis. Este John Lennon de la política contemporánea, escribió en su blog esta semana (algo que nunca dejó de hacer a lo largo de los 6 meses en el cargo) y luego se publicó en el periódico británico The Guardian, que el ministro alemán de Finanzas, Schäuble, ha querido expulsar a Grecia desde el principio de la moneda única para “poner el temor a Dios” en los franceses y hacer que acepten su modelo de una zona euro “disciplinada”.

Un día antes del referéndum, había dado una entrevista al periódico El Mundo de España donde dijo “Lo que están haciendo con Grecia tiene un nombre: terrorismo. ¿Por qué nos han forzado a cerrar los bancos? Para insuflar el miedo en la gente. Y cuando se trata de extender el terror, a ese fenómeno se le llama terrorismo”.

En una muy valiosa entrevista publicada ayer, Varoufakis se despacha y divulga muchos detalles de estos meses. Explicó que la noche del referéndum no consiguió el apoyo suficiente dentro del núcleo del gobierno y por eso renunció. Él quería llegar hasta las últimas consecuencias. Según su teoría, la eurozona ya no tenía miedo de un Grexit. Estaban convencidos de que sus bancos estarían protegidos aunque los bancos griegos “defaultearan”.

Varoufakis pensó que aún tenía cierta influencia: una vez que el Banco Central Europeo (BCE) obligara a los bancos de Grecia a cerrar, podría actuar unilateralmente. Dijo que pasó el último mes advirtiendo el gabinete griego que el BCE iba a cerrar los bancos de Grecia para forzar un acuerdo. Cuando lo hicieron, él estaba dispuesto a hacer tres cosas: emitir pagarés en euros; “desflecar” los bonos griegos emitidos al BCE en 2012 reduciendo así la deuda griega; y tomar el control del Banco de Grecia quitándose al BCE de encima.

Ninguno de estos movimientos hubiera constituido un Grexit pero habría amenazado con eso fuertemente. Varoufakis confiaba en que Grecia no podría ser expulsado por el Eurogrupo; no existe ninguna disposición legal para hacer tal cosa. Según su punto de vista, sólo al coquetear con el Grexit de verdad podría generar un mejor trato. Y Varoufakis consideraba que el resultado del referéndum ofrecía a Syriza el mandato popular necesario para hacer esta jugada — o por lo menos dar el golpe audaz de anunciarla.

Mientras las multitudes celebraban esa noche de domingo en la Plaza Syntagma la contundente victoria del “No”, seis importantes integrantes del gabinete de Syriza realizaron un voto crítico. Por cuatro votos contra dos, Varoufakis no consiguió apoyo para su plan, y ya no pudo convencer a Tsipras.

Él habría anunciado su plan tríptico de medidas a principios de esta semana, cuando el BCE hubiera obligado a los bancos griegos a cerrar tal como lo hizo. La noche del domingo fue su último intento. Cuando perdió, su salida fue inevitable.

vf

De cualquier modo, en la misma entrevista luego concluye, “no estoy seguro de que hubiéramos podido manejarlo, porque la gestión del colapso de una unión monetaria necesita una gran cantidad de habilidades, y no estoy seguro de que las tengamos aquí en Grecia, sin la ayuda de extraños”.

Según estas palabras, Tsipras tensó la cuerda ‘casi’ hasta el final, pero no hasta el final. Y la jugada acabó como acabó.

El cada día más popular y futuro candidato a presidente Yanis Varoufakis escribió hace unos momentos en su blog un post titulado “Un nuevo Tratado de Versalles recorre Europa” (aquí se puede leer en español), donde ratifica la idea de que los líderes de Europa “han asestado un golpe definitivo al proyecto europeo”. Su último punto reza así:

“La reciente cumbre del Euro es nada menos que la culminación de un golpe de estado. En 1967, las potencias extranjeras usaron tanques que para poner fin a la democracia griega. En mi entrevista con Philip Adams, en ABC Radio National LNL, afirmé que en 2015 otro golpe de estado ha sido llevado a cabo por las potencias extranjeras, utilizando, en lugar de tanques, a los bancos. Quizás la principal diferencia económica es que, mientras en 1967 las propiedades públicas griegas no fueron atacadas, en 2015 los poderes que han dado el golpe de estado han exigido la entrega de todos los bienes públicos existentes, para ponerlos al servicio de nuestra impagable e insostenible deuda”.

Pablo Iglesias, líder del partido Podemos que disputará la presidencia en las próximas elecciones generales de España antes de fin de año, opinó que

“los socialdemócratas europeos, con los alemanes a la cabeza, han claudicado por completo ante el gobierno autoritario de las finanzas sobre los pueblos”. El sábado pasado en un acto había dicho “Espera, Alexis, que ya llegamos, espera que ya llegamos y vamos a ser más fuertes”. El acuerdo para un tercer rescate no puede ser comprendido sin tomar dimensión de la soledad del Gobierno griego en Europa.

Del otro lado del charco, nuestra versión porteña de Varoufakis, el ministro Axel Kicillof declaró en su reciente entrevista con Verbitsky:

“Cuando se acerca un vencimiento de deuda y un país no tiene los dólares, está obligado a pedir no que le presten más sino que le presten a los acreedores para no ir al default, y con cada nuevo empréstito, llegan las condiciones. Para aprobar un nuevo crédito nos daban una lista de lo que había que privatizar. Hoy recuperamos YPF y Aerolíneas Argentinas, que se privatizaron por mandato del FMI. El objetivo no es cobrar, sino condicionar la política interna. Y si al vencimiento uno no paga, como Grecia ahora, cae en default; el sistema bancario quiebra, el crédito se cierra, al país le dan la espalda y lo empiezan a castigar. Se le presenta el dilema de privatizar o bajar los gastos en salud, hospitales, infraestructura, puertos, ferrocarriles, educación, reducir los salarios docentes, el presupuesto, las jubilaciones, privatizar el sistema previsional. Todas las desgracias que hemos vivido venían de este mecanismo de imposición de políticas económicas por el FMI, aceptado en forma casi vocacional por políticos y economistas. Así se vació la democracia, porque uno votaba un nuevo gobierno pero las decisiones se tomaban afuera y se aplicaban acá”.

Parafraseando a Nestor Kichner en la ONU en 2003, agregó: “a los muertos no se les pueden cobrar las deudas, primero tenemos que crecer para después pagar”.

Como escribió Paul Krugman en su editorial publicado ayer (pero escrita antes del acuerdo), el proyecto europeo está golpeado de muerte, y no es por Grecia precisamente. Los mercados oprimen a sus pueblos, Alemania legitima, y la democracia es relativa.

La victoria pírrica de Merkel es una bomba de tiempo a punto de estallar. La vieja Europa está herida de muerte, y este nuevo sometimiento a Grecia no es algo que pueda ser festejado, ni siquiera por Alemania.

Esta Unión Europea tiene los días contados.

*Periodista, Production Coordinator, .


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1 Comentario

  • Un curioso says: 14 julio, 2015 at 15:05

    Muy interesante el hecho de que la “Unión Europea” está herida de muerte, ¿lo dicen en serio? Que el FMI haga o no haga, proponga o no proponga es un tema menor. Por lo que al final de cuentas siguen con la ficción del apocalipsis. ¿Cuánto tiempo más van a sostener ese discurso? Es la nueva treta primero fue en enero no decir que Syriza había llegado a los altares de la mano de ir dejando de lado lo que había hecho “radical”. Podrían con Brieger y Febbro fundar el sindicato de los voluntaristas asociados, ay que son los que localmente hicieron la galantería de vender todo eso. Lo único que no me queda claro es por qué en nombre de la novedad no consideramos que sin ayuda Grecia el 20 de Julio se quedaba sin nada, hoy (post reforma) el 22 de julio entregan todo. El cierre de la banca, muy lindo comentarlo, y el “intento de Varoufakis” de querer tener protagonismo supongo que forma parte de una traición a Tsipras y no otra cosa. ¿Lo van a levantar como valor al ministro que todo lo sabía y que ahora habla cuando lo peor ya pasó? ¿Se cree una especie de Duhalde industrialista en una salida de la UE? Mejor considerar otras cosas bien claritas, Tsipras va a tener los votos de quienes no se fueron del todo del poder, si bien Samaras y Venizelos renunciaron para hacer los favores pertinentes. ¿Qué va a quedar de Syriza si se hacen nuevas elecciones? Esto casi por su fatalidad recuerda más a la Alianza en Argentina que a cualquier otro intento “Nuestroamericano” de independencia. Lo bueno es que van adaptando el discurso a cuenta gotas, el que lea estos post y esta ideología de manera aislada del “malmenorismo” se va a poder creer que es una tragedia.

    Un dato interesante. ¿Por qué Francia está haciendo el juego del “policía bueno”? La pregunta es obvia, no puede competir con Alemania. No tiene otra opción, y en esa otra opción los gobiernos como el del PP, se movieron para el lado del ajuste ordenado como Irlanda y Portugal; el cual en la totalidad de su deuda consolidada es mayor. Por lo que en realidad, si no hablan del amigo Mario Draghi, y del QE, el verdadero hombre importante de Grecia, el brujo de los bonos, de las tasas de interés y los retornos, todo lo demás es una novela rosa. Varoufakis es eso una novela rosa, y el porteño Kicillof es más de lo mismo, o acaso ir pagando todo con bonos al 2024, y el SWAP con china es “vivir con lo nuestro”, ¿por qué no pensamos en lo torpe que son los países para hacer sus controles de capitales? Cuando se dijo que en realidad el problema era que habría que nacionalizar la banca griega, y aceptar el impacto de caerse de la moneda única todos hicieron oídos sordos, ahora, va a pasar algo similar la van a recapitalizar y la van a rifar eso sí con la gracia de una administración alemana.

    Ahora bien, estos datos, son los importantes, la voluntad de Pablo Iglesias, es cuando menos irrelevante, obviamente que por eso los “izquierdistas” como Monedero que la vieron antes de que Varoufakis se bajan con anticipación, no vaya a ser que se den cuenta como viene la cosa. Por suerte el bastión “libre” del Euro es un conservador no, la Gran Bretaña de David Cameron terminó siendo más independiente de la banca alemana que el resto de Europa, dándonos cuenta de cuánta rapiña hay en todas estas operaciones.

    Lo lindo de todo esto es que pese a todos los comentarios no les dieron tiempo para reaccionar. El BCE que tiene más herramientas que nunca, y el QE fue la herramienta exacta de la debacle griega, y es más, el hecho de que el BCE no acepte los bonos que funcionase como sí fuesen euros, sólo dejarían que funcionasen para pagar impuestos dentro de Grecia, sin ser “convertibles”, la ficción de las cuasi monedas pero que puedan ser más útiles que el PATACON o el LECOP sería confiar en cosas que no funcionaron en otras partes del mundo.

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