24 / 07 | Política

EL VOTO TROSKO (EXPLICADO A UN FINLANDÉS)


Mario Wainfeld creó el personaje del politólogo sueco al que cada tanto tiene el desafío de explicarle el peronismo infinito para que termine su tesis de postgrado sobre la Argentina. Pero últimamente nos topamos con otro doctorando, un politólogo finlandés (así mantenemos el mismo temperamento nórdico y la misma distancia sociológica), al que debemos explicarle otro fenómeno complejo de nuestro país: por qué crece el trotskismo en la Argentina; por qué después de décadas, este wing de la izquierda ha crecido en varios ámbitos de manera simultánea: sindicatos, universidades y urnas, especialmente en el interior, donde tiene diputados y senadores en varias provincias (entre ellas Mendoza, Salta y Córdoba).

Además, luego de leer los periódicos partidarios (La verdad obrera, del PTS, y Prensa Obrera del PO) el politólogo finlandés mostró signos de desorientación: mientras que el PO acusa a sus aliados del PTS de “usurpadores” de bancas, este acusa al PO de centrista y de no apoyar la huelga de Lear. Y ambos se tratan de sectarios y autorreferenciales. Lo de la usurpación –término que parece algo exagerado para quienes militan juntos– se debería a que los diputados del PTS se negaron a conformar un bloque parlamentario común con sus colegas del PO en varias legislaturas, aunque sí se mantiene la rotación de las bancas pactada entre las tres fuerzas del FIT cada dos años. Y ni hablar si el politólogo nórdico se mete un rato en las redes sociales: allí las chicanas e insultos se descontrolan por completo, la militancia contra el “otro” en el FIT es 24hs los 7 días a la semana. Altamira ya había dicho que el que rompe el FIT se suicida y por eso, por ahora, nadie quiere sacar los pies del plato de un frente exitoso, pero tampoco dejan de considerar que “la revolución” es un juego de suma cero, donde el PO debe crecer a costa del PTS y viceversa.

Acá hay que explicarle al joven de Helsinki que el trotskismo argentino se constituyó en su versión actual a partir de un clivaje entre “morenistas” y “altamiristas”. Los primeros siguieron a Nahuel Moreno y construyeron el MAS, que llevó a Luis Zamora al Parlamento en 1989, cuando se caía el socialismo real, en una alianza trotsko-comunista: Izquierda Unida (Echegaray había decidido virar a la izquierda). La fórmula presidencial era Vicente-Zamora. Incluso hubo una interna abierta que fue toda una innovación política.


Zamora entró al Congreso y se habló del primer diputado trotskista de América Latina, lo que no era cierto); el legislador ocupó todas las pantallas cuando se levantó a repudiar un homenaje a Bush en el Congreso argentino con un nivel de cipayismo que hoy parece inverosímil (y en ese caso, los cipayos eran los peronistas).

Los segundos formaron primero Política Obrera y luego el Partido del mismo nombre, que consideraba que el MAS era “democratizante” (un término algo curioso para decir reformista o no revolucionario), casi socialdemócrata, e hicieron de la crítica implacable –al borde del agravio permanente– al resto de la izquierda su marca de fábrica. En 1989 Altamira tuvo repercusión con un spot en el que mandaba al jefe del Citibank a laburar y golpeaba la mesa de una forma que hoy cambió por modales más corteses hacia sus interlocutores.

El MAS estalló en varis pedazos y el FIT juntó a dos de ellos (el Partido de los Trabajadores Socialistas, una de las primeras escisiones, e Izquierda Socialista) y unió así a aliados/enemigos que no se soportan, no confían entre sí y consideran que la Historia les reserva la puerta sólo a uno de ellos, como en El proceso de Kafka (Ninguna otra persona podía haber recibido permiso para entrar por esta puerta, pues esta entrada estaba reservada sólo para ti. Ahora me voy y cierro la puerta). Antes de llegar a esa instancia, uno u otro deberá deshacerse del adversario; la lucha de clases los pondrá a prueba y solo quienes tienen el programa suficientemente templado llegarán a esa puerta del Palacio de Invierno.

¿Pero por qué crece el FIT?, pregunta el finlandés. En líneas generales porque desapareció casi todo el resto de la izquierda (el PC sólo logró poner a Patricio Echegaray en el último lugar de la boleta para el Parlasur), la izquierda independiente de 2001, con tonalidades autonomistas, se debilitó y una parte, Pueblo en Marcha, se sumó al FIT desde una sensibilidad política mucho más nacional-popular que la del trotskismo. Por eso el PTS rechazó su ingreso, que fue habilitado por el PO y su aliado Izquierda Socialista. Pero quizás habría que distinguir tres escenarios.

El crecimiento en el interior del país parece expresar un interesante rechazo a las “castas” –el FIT crece además, en mayor medida, donde no hay centroizquierdas fuertes y puede presentarse como receptáculo del voto inconformista. En Mendoza o Salta, es un factor de renovación política –un poco de aire fresco en sistemas políticos viciados. El PO salteño se parece más a una izquierda popular que al viejo PO porteño y de ahí proviene gran parte de su éxito (llegó a sacar el 30% de los votos en las municipales de Salta capital).

En el sindicalismo los partidarios del FIT son un factor de oposición a la burocracia mafiosa: sindicalistas honestos que defienden a todo pulmón los intereses de las bases. No es poco en el mundo gremial argentino de hoy. La muerte de Mariano Ferreyra en 2010 se vinculó a la actividad del PO entre la clase obrera precarizada (la implantación fabril del PTS, con tonalidades tan universitarias, es un elemento a analizar, al que el tesista deberá dedicar varias páginas, como fue importante en los primeros 2000 la implantación territorial del PO).

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Menos interesante es el crecimiento del FIT en la UBA, donde aparece como la expresión de una radicalidad artificial y sobreactuada. El “curioso incidente de la mesita”, en el que un militante del PO se quejaba amargamente de que le usaran su “mesita” para el publicitado evento del posporno, podría sobreinterpretarse un poco (tomemos la licencia dado que estamos hablando de la Facultad de Ciencias Sociales): el PO ha hecho siempre del agitativismo una marca de identidad en detrimento de otras facetas de la militancia como el estudio y el estímulo al pensamiento crítico, y en ese marco, la mesita, en la que se vende el periódico y se reparten volantes, es un espacio neurálgico y fetichizado del accionar político. Pero ¿La UBA está mejor con tantos centros en manos de partidos del FIT, más del PO que del PTS? ¿qué tipo de debates públicos alentaron desde la FUBA?, ¿qué lugar disputa el movimiento estudiantil hoy?

El doctorando de la universidad de Helsinki asiente, y pregunta: pero, ¿por qué crece el FIT si la sociedad argentina no transita ningún proceso de radicalización evidente?

Este es un punto central. Podríamos plantear que, desde el punto de vista de sus votantes, el FIT no superó revolucionariamente a las anteriores izquierdas (con grados de radicalidad diversos) sino que ocupó en gran medida su lugar, obviamente con sus propias tonalidades discursivas. Ahí está el (enorme) corte de boleta en la ciudad que llevó a Marcelo Ramal –candidato a diputado– a obtener el 4,8% frente al 3,1% de Myriam Bregman (candidata a Jefa de Gobierno). El argumento de Prensa Obrera fue casi divertido: en lugar de reconocer que mucha gente votó Recalde-Ramal o Lousteau-Ramal y sacar alguna consecuencia honesta de ello, atribuyó el resultado a la buena campaña del PO y la mala campaña del PTS. Si en el comienzo el FIT hacía cierres de campaña comunes y festejaba en el mismo búnker, eso ya es cosa del pasado.

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Ahora el frente es un matrimonio que duerme en camas separadas y sospecha todo el tiempo de todo tipo de infidelidades del otro: el PO dice que el PTS tiene el apoyo de sectores del kirchnerismo (para las PASO), y el PTS que el PO busca llenar al FIT de populistas como el Perro Santillán o Pueblo en Marcha.

El doctorando no entiende, además, por qué el FIT va a las PASO porque había leído en Clarín del 15/12/2014 que “Si Del Caño quiere que vayamos a una interna, mi respuesta es no” (Altamira dixit). Del Caño, por su parte, respondía: “No debería preocupar a ninguna fuerza del FIT ir a unas primarias. Nosotros planteamos el consenso”. Pero el investigador no se quedó ahí porque alguien le había prevenido de que “Clarín miente” y se fue al periódico de Izquierda Socialista –ahora aliada del PO– donde encontró: “Ante la insistencia de los compañeros del PTS de intentar dirimir las candidaturas del FIT en las PASO, Izquierda Socialista vuelve a plantear su rechazo a ese mecanismo tramposo y proscriptivo del régimen”. Ahora nos encontramos con el PO armando entusiastamente una fórmula con la misma IS (Altamira-Giordano) y defendiendo las PASO para salvar al FIT, y el PTS planteando su rechazo a las PASO como forma de dirimir candidaturas y contraponiendo, sin éxito, la alternativa de Altamira-Del Caño. Y el frente, cada vez más dividido, sin camaradería y sin actividad común.

La lista del PTS se llama “Renovar y fortalecer” (porque Del Caño es joven), la del PO “Unidad” (algo curioso en un partido que hizo del término “delimitación” la palabra clave para entender toda su historia política). En un sentido, el PTS de hoy es como el PO de ayer: muchas de las diferencias ideológicas se basan en su posicionamiento relativo en el campo de la izquierda. El PO pasó a ser el campeón de la unidad porque ahora la hegemoniza y el PTS busca como evitar quedar tironeado por esa fuerza que siempre parece “ir por todo” y que a diferencia de las otras se mantiene unida e incólume detrás de su líder fundador. Grupos más pequeños del FIT son, quizás por ello, los más proclives a dejar de lado el patriotismo de pequeño grupo y construir algo en común.

El politólogo finlandés quedó un poco mareado porque cada bloque le replicó, con puntos y comas, los debates de la Internacional Comunista sobre el frente único de los años 30, para mostrar que el adversario había leído mal los textos o, peor aún, los había tergiversado para encubrir su oportunismo. Lo único que espera, dice, es que el FIT no se rompa antes de poder terminar su tesis. Y porque, además, le pareció un avance que el trotskismo argentino se uniera, aunque sea a las puteadas. Incluso dice que si fuera argentino de pronto se animaba a votarlos.

Crédito de imagen número 1. LaBrokenFace: http://labrokenface.com


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9 Comentarios

  • Julieta says: 24 julio, 2015 at 18:04

    Así explicado dudo que el politólogo finlandés entienda. Porque más que entender un proceso histórico de la izquierda argentina, lo que se trata de mostrar es que son rencillas infantiles entre dos partidos. Fue muy díficil para la izquierda argentina tomar protagonismo en el escenario político después de la dictadura. Por eso hubo intentos de armar frentes electorales. La preguntas son: ¿por qué el PO no formó parte de esos frentes electorales y pudo hacerlo recién en el 2011? ¿Por qué fracasó Izquierda Unida? ¿Por qué se partió el MAS? ¿Por qué el PC está con el kirchnerismo? ¿Por qué el FIT surge en el 2011? ¿Qué entienden los partidos por Frente Único? ¿Qué significa para el PO e IS que la banca esté anotada como FIT y por qué el PTS inscribirla con el nombre de su propio partido? No creo que el proceso de crecimiento en Salta sea igual al de Mendoza. Sin desmerecer a los cuyanos que han dado un gran avance, el PO en Salta tiene una historia de presos políticos al calor de los primeros pasos del movimiento piquetero y una clandestinidad en plena democracia que es interesante considerar. Coincido en que son similares en cuanto a la falta de centro izquierda, provincias conservadoras, etc. Pero creo que hay una historia que no hay que descuidar por su riqueza. Por último, quiero decir que delimitación, lo que yo entiendo por ello, no sé si será lo mismo para el PO, no creo que sea contrapuesto a Unidad. En el artículo se da el ejemplo del matrimonio y me permito tomarlo para mostrar mi punto. En un matrimonio uno puede delimitar algunas cosas, este es mi espacio, este es el tuyo, estoy de acuerdo con esto, no estoy de acuerdo con el otro. Pero eso no significa per se estar al borde del divorcio. Si uno aclara cuáles son las diferencias y acuerdos, se puede convivir. Lo mismo pienso para un frente electoral, frente de lucha, etc.

    Saludos.

    PD: No tengo un fetiche con la vereda de mi casa pero no me gusta que me la meen.

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  • Claudio Scaletta says: 24 julio, 2015 at 20:41

    Todo bien con Mario, pero el personaje del politólogo nórdico (creo que era sueco) lo inventó Osaldo Soriano, también en sus columnas de Página.

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  • Marcelo says: 25 julio, 2015 at 14:11

    Y? Entiendo que no te guste el kirchnerismo. Pero que tiene que ver esta guia telefonica que escribiste con la nota?

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  • Emiomuerte says: 25 julio, 2015 at 15:04

    Que largo parece un volante morenista esos que ningún laburante lee

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  • Agustín E says: 27 julio, 2015 at 02:41

    Muy interesante sin dudas. Si hay algo que es meritorio es que el FIT fue un frente netamente marxista que tuvo éxito en el plano electoral, no hay que desmerecer eso. Sin embargo dentro del PO veo viejos vicios de la política y sobre todo de la izquierda que en primera instancia desconoce el origen de clase de sus votos y tampoco reconoce que dichos votos vienen por honestidad y “voto bronca” más que por una identificación del electorado por el acuerdo programático.
    Con relación al PTS tiene ciertos aires de renovación dentro de la izquierda (Que a esta altura es toda trotskista después de qué el PC y el PCCE se hayan acercado al Kirchnerismo y hayan sido tachados de nacionalismo-burgues y ni hablar del reformismo qué aplicó el MST en elecciones pasadas) pero no entiendo esa actitud sectaria de no querer incorporar sectores de la centro izquierda como Patria Grande, y sectores con fuerta base sindical como Convergencia Socialista, CCC etc cuando el mismo Del Caño reconoció que el FIT es una fuerza testimonial y por lo tanto lo que necesita es entrar al congreso.

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  • Un curioso says: 28 julio, 2015 at 10:46

    Jovenes porgres, veo que mi comentario va y viene. ¿Qué nos pasó? ¿No podemos hacer como Pagina 12 y bancarnos algo que no pueda con nuestros limitados esquemitas mentales? Si lo borro el comentario un “moderador” de esta pagina que tenga la decencia de volver a ponerlo.

    Ladris, ladris toda esta capa berreta de intelectualidad. Esta gente que apenas hace un 2+2=4 para hablar de la interna “Trotska” espero que sea tan sagaz para hablar de lo que pasó en el tribunal de la plata con las boletas. Total de Grecia no pudieron decir casi nada.

    Si hasta Galasso y Feinmann se bancaron dejar lo que pusieron en su momento sobre Mariano Ferryra ¿cómo ustedes no se van a bancar un comentaria infantil y apenas hurticante?

    Decencia y dejen los comentarios. No sean carroñeros.

    Felices PASO!. Besitos.

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  • Román Armas says: 18 agosto, 2015 at 16:09

    Me parece en líneas generales un buen análisis. Los comentarios provocativos, y desde el anonimato, revelan más impotencia que otra cosa. Es lógico que a los militantes pertenecientes al PO o al PTS moleste una nota como esta. Sin embargo, este artículo no desconoce el valor de su militancia, al contrario, es el punto que destaca.
    Estoy de acuerdo en que el crecimiento del voto a la izquierda no se debe, ni mucho menos, a una radicalización del electorado, aunque tampoco creo que sea simple expresión de disconformidad o hastío con los políticos burgueses; pienso que el mérito del FIT está en dar expresión (aunque moderada y limitada), a genuinos intereses de los trabajadores (como la crítica al impuesto al salario, salario equivalente a la canasta familiar, etc), ausentes completamente del debate electoral.
    En general, no creo que sea para que nadie del PTS o del PO (ni de IS), se sienta ofendido, sino que tienen que darse que cuenta que el FIT es un espacio que los trasciende, y que no pueden pretender manejarlo a su antojo (ni dejar que sus líderes históricos lo hagan, aunque hieran su narcisimo militante), porque sería un suicidio político y la decepción de mucha gente que empieza a ver una izquierda más seria y consecuente.

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  • collier avec pendentif diamant says: 27 enero, 2016 at 14:32

    It’s been more than a year since I have worked on Joomla. But based on my experience, it’s complex to begin with. WordPress, it’s easier to upgrade while Joomla isn’t. I have had situations where my clients had to rely heavily on me to update their content on Joomla sites. After having read all comments here, there is no clear winner as you have rightly said. I have not found most of WordPress based sites look like blog either. In my opinion, it’s the way you see. If people use themes for blogs and tweak it for a website, they need to be careful about their approach to design than thinking that WordPress is only good for Blogs, a blogging engine trying hard to be a CMS. Beauty of WordPress (which I like) is you can have both going for you simultaneously.

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  • Julian says: 17 julio, 2016 at 03:10

    La cita que atribuìs “al proceso de kafka” corresponde a “la ley” de kafka, que es un cuento de un tipo en el umbral de la ley.

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