04 / 11 | Política

EL FRENTE INTERNO

 

“Yo no soy candidata a nada, me voy a mi casa.

Pero cuando me vaya a mi casa, por Dios,

no quiero que se desmorone lo que nos costó años conseguir…


y a mí sí en lo personal me costó perder

lo que más quería en la vida junto a mis hijos”

(Cristina Fernández de Kirchner, 29 de octubre de 2015)

Una pregunta que se ha reiterado en la constelación kirchnerista en las semanas previas a las elecciones del pasado 25 de octubre: “¿lo mejor para el proyecto es Scioli?”. Bastaba leer declaraciones de referentes K o pasar por blog y páginas web militantes para constatar este clima. Recientemente algunas encuestas también plantearon este problema.

Scioli, después del 25 de octubre y de cara al 22 de noviembre, tiene que resolver dos problemas: convocar a parte del electorado que en la primera vuelta votaron por otro candidato y retener a la militancia kirchnerista. Esto última no sólo implica que lo vuelvan a votar sino que se involucren activamente en su campaña.

Ambas cosas (la charla y los problemas de Scioli) se vieron condensados en el acto del 29 de octubre en el que Cristina Fernández de Kirchner reapareció públicamente luego de las elecciones.

El acto se dividió en dos: después de las clásicas teleconferencias e inauguraciones, Cristina le habló a los presentes, casi todos funcionarios y altos secretarios, y luego en los patios militantes. Allí le habló a los suyos, a aquellos que se sienten parte del Frente para la Victoria como ella denominó al movimiento político que formaron en 2003; aquellos que sostienen que el candidato es el Proyecto y problematizan si Scioli los representa. Scioli, y el sciolismo en general, ha hecho caso omiso de este descontento; por el contrario ha forzado una imagen de unidad que ha sido de poca ayuda.

En una manifestación de mística, en esos patios de Casa Rosada, Cristina le habló a los argentinos y, principalmente, a los militantes. Para los primeros, se dedicó a enumerar los logros del kirchnerismo, los derechos que se ganaron y al mismo tiempo la fragilidad de los mismos ante un cambio de la política macroeconómica. La frase repetida fue: “no defiendan un gobierno, defiendan sus derechos. Nos quieren enredar con anécdotas, pero discutamos políticas”.

Para los militantes, la interpelación fue mayor. Les agradeció la participación y la dedicación en la campaña, remarcó la renovación generacional a propósito de los cargos ejecutivos y legislativos que ocuparon los jóvenes de su espacio. No ahorró chicanas para los sectores críticos a su estilo de conducción y a la composición del Movimiento, sin dar nombres, se refirió a ellos genéricamente como intendentes o sindicalistas. Ellos, creídos que podían acceder a cargos importantes o preocupados por el ascenso de La Cámpora, contribuyeron con el debilitamiento del Proyecto.

Llamó a redoblar los esfuerzos y a dejar los internismos de lado. Sostuvo lo siguiente: “les pido a los compañeros, a los simpatizantes, a los adherentes, a los que nos miran de costado que es imposible que seamos iguales en este Movimiento”. En ningún momento nombró explícitamente a Daniel Scioli, no hacía falta porque todo ese discurso estaba orientado a movilizar a la militancia para defender lo logrado, expresado en la frase que encabeza el post. Por otra parte, dijo que ella después del 10 de diciembre iba a estar con el pueblo en la calle, la jefa no se va como reza la canción camporista. Para la militancia, Cristina es la garantía que el próximo gobierno no cambié el rumbo asumido en 2003.

Cada discurso en los patios finalizaban con la convocatoria a trabajar y militar por la Victoria. Los nombres no son importantes, no hay sapo que tragar, porque el candidato es el Proyecto.

En este complicado escenario, una urgencia recorre al kirchnerismo: impedir que Macri gane la primera magistratura y que el anunciado fin de ciclo sea total. Para esto necesita movilizar a su militancia y convencer a aquellos que fueron echados del espacio voten por el candidato oficialista. Estos días han circulados muchos mails, post y notas en las redes sociales donde se dice que no es el tiempo de hacer autocríticas, que ahora hay que impedir que Macri gane. Puede ser. Pero entonces debemos tener algo en mente para después del 10 de diciembre: las formas de procesar conflictos internos y de toma de decisiones desde 2010 han atentado contra la propia supervivencia del espacio político. El kirchnerismo tardío ha reactualizado algunos vicios militantes que lo pusieron en esta encrucijada. Al final, puede ser que las mediaciones políticas sí eran necesarias.


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9 Comentarios

  • Humberto Rosas Suarez says: 5 noviembre, 2015 at 15:07

    Lástima que la soberbia no me garantiza autocrítica. Se reduciría a un acto de fe creer en eso.Te felicito por la nota.

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  • Susana says: 5 noviembre, 2015 at 23:34

    Si después del 22 no hacemos la autrocritica , no aprendimos nada. Fue un golpe duro, pero yo creo en la gente

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    • Ana Natalucci says: 6 noviembre, 2015 at 18:40

      Hola Susana, si yo también, y creo en nuestra gente aunque gane Macri.

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  • Carlos Lamiral says: 6 noviembre, 2015 at 16:17

    Acabo de leer esta nota, y está Cristina hablando en la inauguración de la nueva sede del Conicet. Allí resuena la frase: “pensaban que con un decreto iban a poder borrar un movimiento político”. Hacía referencia al decreto ley del gobierno de facto surgido en 1955, que prohibía mencionar a Perón. El principal temor del kirchnerismo es este. No se trata del conflicto hacia adentro del kirchnerismo. Es un conflicto al interior del peronismo. Un eventual triunfo de Macri el 22 de noviembre, y un acuerdo con el tandem Massa-De la Sota representaría el golpe final para las aspiraciones de Cristina de liderar un espacio político trascendente en la historia, con amplia carnadura popular. La interna será por ver quien se queda con el Peronismo. Se trata de la redefinición política del movimiento fundado por Perón. Si al principio fue nacionalista, luego fue pro Aliando, luego coqueteó con la izquierda revolucionaria, fue social demócrata, luego neoliberal y ahora es “populista de izquierda” al estilo Laclau,,,se viene una nueva etapa hacia dentro del peronismo si Scioli pierde las elecciones. El apuro por crear organismos nuevos y ocupar lugares de importancia en las listas, es en realidad una salida en desbande, en la busqueda de una tabla de flotación que les otorgue la ilusión de sobrevivir con el financiamiento del Estado….

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    • Ana Natalucci says: 6 noviembre, 2015 at 18:39

      Comparto Carlos, es un problema al interior del peronismo, una vez más. Saludos y gracias por el comentario

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  • Daniel says: 7 noviembre, 2015 at 02:08

    Si la derrota en segunda vuelta es contundente, no hay forma de explicar la misma solo desde Scioli. Supongamos que existe un voto muy “K” que se resiste votar a Scioli, ¿A donde fue a parar? Al voto en Blanco No, este no fue significativo, ¿a donde entonces? y si no encontramos donde no sera que no existe tal fuga o es irrelevante. Comienza a flotar en el aire de que quien esta perdiendo esta elección es Cristina y el voto contra Cristina esta en todos lados, desde algún voto de Scioli hasta Del Caño. La estrategia de tener un candidato no propio como Scioli para esconder la maternidad de una posible derrota no pudo funcionar. Reconocerá Cristina que fue la arquitecta de su propia derrota, por ahora no esta ocurriendo eso. Su ultima carta para recuperar terreno, ni siquiera la Tiene ella, la tiene Macri en caso de que haga desastres y todos se olviden de las interminables cadenas nacionales de Crisitina. Es una pena, por que la gestión de gobierno de Cristina es muy valiosa y sera recordada, pero le imprimió una estética y un estilo de comunicarla que la empalideció a tal punto que a lo mejor la segunda vuelta deje a Macri con el 60% de los votos.

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    • Ana Natalucci says: 7 noviembre, 2015 at 19:46

      Es cierto lo que decís, pero hasta que no estén los resultados no sabremos. Pero, podríamos pensar que desde 2011 CFK quiso armar un partido de centroizquierda, más que un movimiento, y eso explica la reducción del 54% de los votos al 38% de Scioli? Saludos y gracias por el comentario

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  • José Luis Forquera says: 7 noviembre, 2015 at 19:06

    Estoy convencido que Daniel, no es Nestor , como tampoco Cristina es Evita, pero ojo estamos hablando de un proyecto político, donde hay cuestiones centrales de economía, inclusión, y politica exterior, que deben ser respetadas y continuadas, y en eso creo que Daniel, más allá de su impronta personal , va a cumplir y sabrá separar la paja del trigo. Y respecto de la autocrítica por los errores cometidos , creo que vendrá luego del 22 con las aguas más tranquilas, siempre y cuando ganemos, caso contrario Dios dirá, Cristina mediante.

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  • FP says: 12 noviembre, 2015 at 20:44

    El capital de los líderes políticos está en su capacidad de centralizar el interés, de movilizar y emocionar, de marcar un rumbo. Alfonsín, Menem, Néstor y Cristina lo fueron. Cada uno en su ideología y su praxis, todos “imprimen”. El resto son administradores -generalmente malos y disfuncionales al presidencialismo- y no ocupan lugar alguno en la historia.
    Hacia el futuro, disiento, no veo liderazgo ni mística en De la Sota. Massa no supera en liderazgo ni a su mujer. Difícilmente Cristina se recupere, aunque podría darse si Macri hace un gobierno muy pobre en sentido contrario. Lo más probable es que el peronismo se recicle en un nuevo candidato que todavía no asoma del todo.
    En la actualidad, el partido del Puerto -parece- va a acceder a la presidencia con promesas en la periferia. Su base de sustentación es endeble y es probable que patine. Que la legitimidad que hoy ostenta se licúe en el primer año de gobierno. Para ellos, la felicidad será completa igual, a lo sumo se Zulemitizarán en Miami y gastarán en Bal Harbour los dineros recaudados. La responsabilidad de su victoria, será nuestra. Macri tuvo grandísimos aciertos en la campaña. Pero llegará al poder más por nuestros errores que por sus logros.

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