17 / 07 | Mundo

DE GRECIA A ESPAÑA


“La negociación fue interminable, porque la otra parte se negaba a hacer concesiones”. “Ellos querían todo desde el primer momento.” Yanus Varoufakis (Ex ministro de Finanzas, 15/07/2015, elpais.es)

I.

El New Deal -imaginado por Tsipras en una carta a los alemanes antes de convertirse en Primer Ministro (13/01/2015)- fracasó. La aceptación de un duro plan de austeridad pone a Grecia ante la posibilidad de transformarse en un “Estado sin soberanía”. El poco poder conseguido en el referéndum y en el apoyo de algunos partidos políticos no bastó. Se esfumó. Las apelaciones nacionalistas, que sirvieron a Tsirpas en los primeros días, hoy poseen poco efecto práctico. Parece que quedará una identidad nacional de baja intensidad estatal, lo que le permite mantener su selección de fútbol y de basquetbol. Así, Grecia, como dirían los viejos y queridos aristotélicos, puede transformarse en una comunidad imperfecta. Una, que no pueda autogobernarse. La política europea se ha “merkelizado” poniendo en duda la estatalidad de algunos países que la integran. Cuestión que redefine el viejo espíritu de la Unión Europea y a la larga se transformará en un problema para todos.


II.

El poder es el poder. Merkel y Hollande “retuvieron” a Grecia a condición de disciplinarla. Los otros países deudores festejaron. Tsipras aceptó un plan que supone grandes sacrificios sociales y públicos y con ello pone en duda las pequeñas esperanzas que su candidatura había suscitado. Ser de izquierda en la Unión Europea es una tarea harto difícil, sobre todo, cuando se logra administrar el “enclenque” poder del Estado. El referéndum fue desconocido por los “socios mayores” y los resultados del mismo se transformaron en un problema interno (algunos de los diputados de Syriza –como Dimitrios Vitsas– llaman a votar en contra del acuerdo en el congreso heleno). Entonces, ¿qué hacer con los votos y con la gente en las calles? ¿Qué hacer con el mandato democrático? ¿Cómo desandar las convicciones por el No, tanto del gobierno y de los votantes? Syriza lidia con ello, con su propia democracia y con las impugnaciones sociales al acuerdo. La política no es un partido de fútbol. Ningún negociador mandatado por una asamblea imagina enfrentarse a la misma y decirle: bueno, perdimos. La democracia en acto busca resultados y Tsipras solo trajo perdidas.

III.

El “modelo europeo”, tal cual diagramado estos últimos años, se hizo viable para neoconservadurismos que aceptan las reglas financieras del capital y la hegemonía política de Alemania y Francia. Esto ha diagramado un modus vivendi. Los actores que hoy sostienen a la Unión –y a la cual, algunos países pugnas por integrarse– confían en que las izquierdas se agoten en sí mismas, se enfrenten a sus propios electorados y a sus propias “demagogias y populismos”. La “chequera alemana” se convirtió en la última ratio de la política europea y en una máquina tecnocrática y eficiente de subordinación de partidos y gobiernos.

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VI.

Syriza, no tuvo, ni tendrá mucho tiempo. Hizo lo que pudo. Ninguna izquierda resiste el embate si se construye desde las urnas y desde lo poco que le permite el Estado y la historia. Entonces, ¿a quién apelar? Los sindicatos ya no tienen poder, ni referencia. Los viejos partidos ya no tienen militantes, sino que están atravesados por corrientes frágiles de opinión. La sociedad está cruzada por fuertes procesos de desafiliación, pauperización y de cierto hastío. Grecia es un país sin un importante aparato productivo, solo posee un extendido sector de servicios –primordialmente– vinculado al turismo. Sobreviven un conjunto de armadores de barcos, algunas industrias pesqueras, de oliva y algodón.

V.

Esto no es todo para diagramar el drama político. ¿Cómo lograr cuotas de bienestar en un país que no posee un bien –como la soja o el petróleo– para valorizar en el mercado mundial, capitalizar al Estado y utilizarlo para distribuir entre sus ciudadanos? ¿Cómo lograrlas si el Banco Central Europeo, el FMI y el Eurogrupo han logrado imponer un ajuste radical, controlar los bienes públicos y propinar un ejemplar castigo político? ¿Cómo consolidar una identidad de izquierda que, inclusive, poco puede ofrecer a las expectativas ciudadanas de ascenso social? ¿Cómo articular esa identidad política ante el reclamo de ciudadanos y actores que pugnan por quedarse en la Unión Europea y en el euro? ¿Cómo surfear en las anchas avenidas de la izquierda en el desierto que te propone la salida de “Europa” o la subordinación de las cuentas y patrimonios nacionales que te exige la troika? Grecia es, en la actualidad, una “democracia de actores débiles y de izquierdas asediadas”. Nadie puede olvidar la guerra civil que se inició luego de la segunda Guerra Mundial. Mientras el Partido Comunista Italiano coqueteaba con el eurocomunismo y se “aprovechaba” de las instituciones republicanas, en Grecia este partido se enfrentaba a una monarquía que regresó del exilio, a las tensiones entre la URSS y Yugoslavia y a sus propias debilidades. El Partido Comunista Griego terminó diezmado.

VI.

Ayer la troika le habló a todas las izquierdas y a sus pretensiones soberanistas. No hay espacio para ello. La escenificación de su poder en Grecia, está dirigida a Podemos. Una fuerza que se consolida en un país periférico y deudor. No como Grecia, pero deudor al fin. Con otra estructura productiva, pero con la misma lógica financiera que pugna en su territorio. Tsipras tendrá la compleja tarea de pensar cómo conservará el poder y la hegemonía en su partido, mientras que Pablo Iglesias –en un contexto de elecciones internas– tendrá que calibrar el contragolpe alemán y su vínculo con la coyuntura griega. En este momento, Podemos busca resignificar la figura del dirigente griego y su apuesta política. No pueden dejar que se convierta en una figura controversial y derrotista. Pese a la demarcación de lo posible que realizó el Eurogrupo, Iglesias y Errejón deben morigerar el efecto de la derrota. El efecto se hizo sentir y la fuerza española tuvo dos intervenciones inmediatas. Por un lado, Nacho Álvarez –el responsable económico de Podemos– advirtió: que “el proceso de reestructuración de la deuda que ha planteado Syriza no es el que necesita una economía como la española” (14/07/2015, diario El Mundo). Por otro, el propio Iñigo Errejón manifestó que apoyarán la decisión del parlamento griego.

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VII.

Podemos, sin tener representación en el Eurogrupo, se transformó en un actor relevante de las discusiones. Varoufakis, indicaba (15/07/2015, diario El Pais) que mientras más Podemos apoyaba la negociación de Grecia, “más hostil se mostraba el ministro de Economía español”. Rajoy vivió la derrota de Tsipras como un triunfo. Por su parte, la fuerza de Pablo Iglesias corre con una ventaja: no gobierna el Estado. Eso le permite hoy apostar por la construcción de una “mayoría social nueva” y no un rejunte de izquierdas con vistas a las elecciones generales. Juntar toda la fuerza posible es la estrategia de Iglesias y Errejón, en ello, se juegan parte de su destino inmediato –en el caso, de que lleguen al gobierno-, como el destino de Tsipras, quien sabe que un triunfo de Podemos puede abrir una discusión al interior del Eurogrupo. Todo es posible. De negociaciones reales, imaginarias y posibles está hecha la política.


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2 Comentarios

  • Rolando A. Strahm says: 19 julio, 2015 at 10:07

    Se mete en la zona euro mintiendo, tiene una serie de políticos y burócratas populistas e irresponsables, y de paso piden plata prestada y ahora hay que tenerles lastima… no me fastidies, son irresponsables y son como los muchachos o los educas o veras

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  • Un curioso says: 20 julio, 2015 at 00:06

    Hay una divertida persistencia en seguir creando una “Ucronia Europea” para todos y todas. ¿Cómo llegan a la inverosimil idea de que Podemos tiene algo que siquiera le llegue históricamente a los talones de Syriza?

    Es mentira que Podemos va a poder hacer algo nuevo. Más bien podemos es “Más centrista” por decir algo que Syriza, la cual se fue democratizando y la cual en el fondo llegó al poder por vía de ir lavando su programa y que su ala más “liberal” se gane a su izquierda. El europeísmo no es un mala palabra más que para los comentadores latinoamericanos.Podemos no tiene eso, tiene a un líder, Pablo Iglesias que no tiene siquiera una parte de la propia trayectoria del resultado de Tsipras sino que rompió en parte con las “Limitaciones” de Izquierda Unida, fuerza que fue socia del PSOE para tratar de llegar desde otro lugar mediático y bastante superficial. Podemos tiene más contactos con la banca española que con el sindicalismo, y el acuerdo social, “El Pacto de la Moncloa” es algo que podemos seguirá tocando de oído. Podemos tiene el gesto que tenía el ARI en Argentina, la “casta”, la “corrupción”, y un pretendido horizontalismo bastante sui generis.

    Podemos como buenos hijos del Chavismo no tienen bases sindicales ni en los sindicalismos en crisis o decadentes, son un partido “catch-all” con apenas algunas que otras ideas por decir, su heterogeneidad demuestra lo complejo de sus alianzas a nivel nacional dónde Andalucía les queda grande salvo una sola ciudad donde llegaron al poder, y en otros muchos lugares dónde se aliaron al soberanismo catalán. En País Vasco podemos hizo el camino inverso y fue con el nacionalismo vasco supeditándose a él. ¿Esperan que el TIC TAC madrileño de Pablo Iglesias sea una especie de 17 de Octubre?, no hay una nueva identidad histórica que necesite de Pablo Iglesias ¿Realmente creen que el Referendum griego una forma más o menos cuidada de la idea de contra-democracia va a servir para algo? ¿Acaso no fue por eso mismo que el referéndum se jugó como la carta para poner un fin al proceso? Tsipras no puede ser un líder plesbicitario y su mala fe hizo que todo esto fuera posible.

    Es aberrante la idea de confundir lo que pasa con Grecia y España, es bastante poco inteligente de hecho, de hecho en España el PP con la “Ley Mordaza”, y con la forma en que “está saliendo” de su crisis, demuestra que las mismas políticas tienen resultados distintos. ¿No se van a cansar nunca de forzar sólo por propaganda a Grecia y España? ¿Cómo puede ser que una fuerza como Podemos que todavía no se impuso en España tenga el beneficio de la duda que Syriza ya no tiene? La fuga hacia adelante tiene el beneficio de la duda, y luego habrá que justificarla.

    Hasta ahora, todo lo que están planteando es un gran acto de imaginación, Grecia es una cosa bien distinta que España, Tsipras tiene un papel bien distinto al de Iglesias, y si se quiere Tsipras tiene parecidos más cabales a lo que fue el chavismo en todas sus idas y vueltas desde el MBR al PSUV de lo que tiene Podemos, en su momento puso en Jaque al sistema y no a la “casta”. Podemos no sabe qué hacer con Barcelona en Comú. No es lo mismo una serie de partidos de izquierda que una ONG y un par de legisladores sueltos en el movimiento anti-deshaucios.

    Pablo Iglesas e Iñigo Enrrejón no tienen con qué. Vamos a ver el cómo de la asimilación de la derrota, de su no autonomía (relativa), de su en suma “saber aprovechar” el momento, de iniciativa política, palabras que le dan un aire progresista, sólo ganando y no alterando demasiado las cosas, gozando de una etapa de expansión Podemos podría hacer una versión de sí misma halgueña de sí mismos, y podría si tener su coro de intelectuales bien pertechados para justificarlo todo.

    Lástima que todos tienen memoria corta cuando la moda fue “Islandia”, nadie pensaba en los jóvenes morados, la idea era la suspensión de la deuda. En realidad, para que se tenga en cuenta, Podemos tiene que ver con una crisis del sistema español, pero este sistema vió ya perder otras fuerzas, parece que ahora va ser Izquierda Unida, y en algún momento fue el liberalismo, la UCD, antes de que España por medio de lo que pensó la gobernabilidad tratará de ser un gobierno de Gabinete a la inglesa con un mayoritario PP y PSOE alternándose en el poder.

    Mismo Pablo Iglesias sabe que a medida que llega al poder no le queda espacio para ser tan “altanero” como lo era en su etapa televisiva. Pedro Sanchez y companía no tiene por qué hacerle la vida tan fácil a Podemos.

    . Por su parte, la fuerza de Pablo Iglesias corre con una ventaja: no gobierna el Estado. Eso le permite hoy apostar por la construcción de una “mayoría social nueva” y no un rejunte de izquierdas con vistas a las elecciones generales. Juntar toda la fuerza posible es la estrategia de Iglesias y Errejón, en ello, se juegan parte de su destino inmediato –en el caso, de que lleguen al gobierno-, como el destino de Tsipras, quien sabe que un triunfo de Podemos puede abrir una discusión al interior del Eurogrupo. Todo es posible. De negociaciones reales, imaginarias y posibles está hecha la política.

    La discusión al interior del Eurogrupo se perdió cuando Holanda y Disselbloem volvió a ganar a Guindos, 19 naciones, y España sin un aciento en el BCE para poder decidir su futuro. Para ser más concretos hay más ex-Goldman Sachs en los organismos multilatelares europeos que “negociadores” posibles de Podemos.

    En estos días, se verá el fin de las negociaciones parlamentarias griegas. Se verá como el pago de los vencimientos se hace o no se hace. En este sentido, los partidos nunca excluidos jugaron su carta y ahora mismo recuperan poder.

    Podemos difícilmente podría gobernar si el PSOE, y a partir de allí, toda quedaría supeditado a la suerte.

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