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¿ACASO NO SOY UNA MUJER?

Un recorrido por el colectivo chileno Microsesiones Negras.


Bueno, hijos, cuando hay tanto alboroto, es porque algo está pasando.

Así irrumpía Sojourner Truth, abolicionista negra, liberada de la esclavitud en 1827, en la Convención de Mujeres en Akron (Ohio). Aquel mayo de 1851, Sojourner pronunciaba el discurso fundacional del Feminismo Negro, partiendo de la diferencia radical que existía entre las mujeres libres y las mujeres negras aún esclavas que debían enfrentarse a distintos tipos de opresión.

Creo que cuando los negros del sur y las mujeres del norte hablen de derechos, los hombres blancos estarán en aprietos muy pronto.


Pero, ¿de qué estamos hablando aquí?

Esos hombres, que están por ahí, dicen que las mujeres deben ser ayudadas a subir en sus carruajes y a pasar sobre los charcos de barro y tener el mejor asiento de todos lados. Nadie me ayudó a mí a subir a un carruaje o a pasar sobre un charco de barro ni me dan el mejor asiento.

¿Acaso no soy una mujer?

El Feminismo Negro, nacido de la confluencia entre el abolicionismo y sufragismo en Estados Unidos, conformó un programa de lucha y emancipación desde diversas estructuras de dominación. A veces conflictivas, estas mujeres lucharon por la liberación y se posicionaron fuerte en el momento de establecer alianzas con los hombres esclavizados, con las mujeres blancas a la hora del sufragio femenino y, principalmente, con todas las mujeres negras cuando el racismo intervino en el movimiento sufragista y se ampliaron las diferencias hacia las mujeres negras.

A fines del siglo XIX y principios del XX, se dio una explosión de voces. Ida Wells,entre otras, sentó las bases del movimiento y se estableció una alianza entre reflexión teórica y movilización como forma colectiva de generar pensamiento. Al principio, los discursos eran pronunciados oralmente en diferentes ámbitos, los púlpitos de las iglesias o plazas, como una práctica de resistencia de los grupos femeninos subalternos y, a su vez, con un lenguaje propio, oral y contra-hegemónico que combatía el pensamiento impuesto sobre la mujer negra como no-mujer. ¿Acaso no soy una mujer?, repitió varias veces Sojourner en aquella convención frente al público.

"Varias mujeres se definieron como Feministas Negras, conformaron grupos de lucha para su visibilización y entendieron que debían pelear por el fin del racismo, sexismo y opresión de clase."

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Con el correr del tiempo, la segunda ola feminista, la influencia de las teorías, las movilizaciones negras y los colectivos como Combahee River trajeron el pensamiento de deconstrucción y auto-identificación que se expandió fuertemente en América Latina, Brasil y El Caribe. Varias mujeres se definieron como Feministas Negras, conformaron grupos de lucha para su visibilización y entendieron que debían pelear por el fin del racismo, sexismo y opresión de clase.

En la última década, estos grupos ganaron protagonismo e ingresaron en la agenda pública política mundial. Desde los `60, se realizaron diez Encuentros Feministas Latinoamericanos y del Caribe. Además, en el 2000, fue creada la Alianza de Líderes del Movimiento Afrodescendiente en América Latina y El Caribe y se realizaron tres Encuentros Nacionales de Mujeres Negras en Brasil en 1988, 1991 y 2001. Es importante notar que aumentó el número de participantes de mujeres en los encuentros como así la formación de agrupaciones que afirmaron la lucha conjunta de las mujeres negras. Dentro de estos grupos, se encuentra Microsesiones Negras, un colectivo joven, iniciado en julio del 2017, desde la necesidad de generar espacios de etnoeducación, reivindicación y empoderamiento de la mujer negra en Santiago de Chile.

Saberse negra

El nombre del colectivo Microsesiones Negras se debe a la necesidad de visibilizar, reconocer, saber y entender la historia negra. Ellas luchan contra la invisibilización de la mujer negra que se enfrenta a diferentes estereotipos en espacios cotidianos como el no reconocimiento de su profesión, la negación y desconocimiento de sus raíces, la extranjerización y la sexualización del cuerpo. Está conformado por cinco mujeres profesionales y de una larga trayectoria de militancia que comienza con su familia.

"Ellas luchan contra la invisibilización de la mujer negra que se enfrenta a diferentes estereotipos en espacios cotidianos como el no reconocimiento de su profesión, la negación y desconocimiento de sus raíces, la extranjerización y la sexualización del cuerpo."

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Keyla es afrobrasilera, geógrafa y académica, de familia militante: Por ambos lados de  papá y mamá son de izquierda, siempre han estado en las luchas sociales y sindicalistas, mi padre fue preso político en Brasil. Yo fui militante del movimiento estudiantil hasta el 2007 cuando empecé a acercarme al movimiento negro y grupos culturales de samba, donde tuve la inmensa oportunidad de obtener acceso a mucha información, hasta entonces desconocida para mí, sobre negras y negros importantes en la historia, artes y política.

Mercedes es afrochilena y técnica en Energías Renovables: De lo que más conozco es de mi familia materna, que fue con quien me crié, una parte de la familia de mi madre tuvo que venir a Chile escapando de la Guerra Mundial  y la otra parte tuvo que emigrar a Santiago por la situación económica de las salitreras norteñas en aquellos tiempos. Mi madre y mi abuela fueron militantes de la oposición en dictadura, mi abuelo fue preso político en dictadura y mis tíos-abuelos/as fueron sindicalistas. En mi familia por parte de papá un gran número de ellos vive actualmente en Miami y la otra aún reside en La Habana rodeados de todo el contexto sociopolítico que implica ser ciudadano en la isla.

Juliette es afrocolombiana, bailarina, modelo y gestora cultural. Los padres son de Tumaco, Colombia. Con ellos emprendimos un proyecto hacia la protección de los derechos de los niños. He estado involucrada en la danza por más de 5 años, generando y ayudando en proyectos sociales en torno a la mujer y emprendimiento artístico de la misma en varias regiones de Colombia, generando reconocimiento y empoderamiento del cuerpo.

Johana, hermana de Juliette, es contadora, diseñadora e intérprete teatral. La mayor parte de su vida estuvo involucrada en la defensa de los Derechos humanos y el derecho de los niños vulnerados en Bogotá, Colombia. Con su madre y su padre crearon una fundación que luego debieron cerrar. Posterior al cierre de la Fundación, de manera personal inicié un trabajo personal de crecimiento, auto-reconocimiento, redefinición y autocrítica, que me ayudó a crecer y a fortalecer mi activismo, encaminándome hacia el feminismo negro y la lucha  por el pueblo negro.

Astrid es artista plástica, de familia negra nacida en el Pacífico, afrocolombiana. Heredó de su familia diversos sistemas de significación y pensamiento negro/afro. Mi trinchera de lucha son las artes plásticas, construyo desde lo sensible, contra el racismo y para la consolidación y fortalecimiento de los saberes de las personas afrodescendientes, su activa participación en la pintura, la fotografía, la escultura, y los demás lenguajes plásticos reconocidos actualmente que dan cuenta de nuestras capacidades motoras y creativas para la construcción de un futuro libre de discriminación racial, y para el reconocimiento de nuestras diferencias.

Estas mujeres hacen micro sesiones de etnoeducación porque creen importante poder tener herramientas para enfrentar los paradigmas racistas y opresores. Destacan la necesidad de saberse negra debido a que cuando yo me se negra tengo plataformas ancestrales heredadas con las cuales resignifico y construyo maneras para articular mi lucha para la liberación del sistema blanco patriarcal y neoliberal, afirman. Como colectivo comprenden que el autorreconocimiento como mujer negra empieza por aceptar su naturalidad. En este sentido, manifiestan la importancia de comprender la complejidad de su cabello para decolonizarlo y aceptarlo como único e importante: Cuando tú decides usar tu cabello natural, parece que se abriera un portal en el que comienzas a comprender tu naturalidad. 

"Cuando tú decides usar tu cabello natural, parece que se abriera un portal en el que comienzas a comprender tu naturalidad."

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El cabello de la mujer negra es reivindicado fuertemente como identitario: tanto el trenzado como los turbantes contribuyeron a la liberación de los pueblos porque las mujeres guardaban allí semillas y alimentos que luego utilizarían en la fuga para alimentarse. Comprender la decolonización del cabello es importante para romper con los estereotipos y diferencias sociales que hacen que muchas mujeres negras se vean obligadas a alizar su cabello en pos de oportunidades laborales y aminorar las diferencias.

Situación de la mujer negra en Chile

Dentro de la negritud y la afrodescendencia, Microsesiones Negras dice que existen tres situaciones en las que se encuentra la mujer negra.

La primera es como “Mujer migrante negra en Chile”, sexualizada,  invisibilizada, rechazada socialmente y asociada a la vulnerabilidad social. Además, cada mujer negra migrante vive una experiencia diferente dependiendo del país de donde provenga, debido al imaginario colectivo, que asocia características positivas o negativas dependiendo el país de procedencia. La segunda se da como “Mujer negra chilena” que es “objeto activo” de la misma sexualización que sufre también la mujer negra migrante. Vive el constante cuestionamiento de su profesión, además de una negación mediática, académica e histórica de sus raíces negras. Por último, existe la “Mujer afrodescendiente chilena” que está en búsqueda permanente de la visibilización, reconocimiento legal y cultural de su afrodescendencia. Esta mujer es extranjerizada.

La invisibilización de la mujer negra viene desde el no reconocimiento histórico de  las raíces culturales que las personas negras esclavizadas sembraron en Chile. Esto fue por el proceso de chilenización, el blanqueamiento en el norte, mientras en el sur, estaban los procesos de militarización a la nación Mapuche.La ley que protege la discriminación en Chile (Ley de discriminación arbitraria) no está direccionada a penalizar las problemáticas de racismo, o no los abarca.

“Nunca va a poder ser un solo feminismo”

Las Microsesiones se califican como no- feministas porque consideran que el feminismo es un “feminismo blanco” que no empatiza con la sororidad de las mujeres negras e indígenas. La lucha de las mujeres negras no va dirigida solo hacia el machismo sino que está vinculada al racismo directamente relacionado con el sistema patriarcal.  Se definen como feministas negras porque tanto mujeres y hombres se movilizaron juntos para la liberación de los pueblos. Se trata de una lucha también por el color, como epicentro de la desigualdad de las mujeres: su base es la intersección entre “género y raza” como formas de discriminación que deben ser atacadas. Desde el feminismo negro, la identidad de la mujer es constantemente reclamada y reconstruida. Las mujeres negras se dotan de herramientas propias,que como dice Audre Lorde no son las herramientas del amo, para romper la hegemonía y estereotipia que cae sobre ellas. Con respecto a esto, en una entrevista que les hicieron para el diario elciudadano.com, Juliette dice:

En principio, las mujeres blancas omitieron que las mujeres negras lo primero que necesitaban era libertad. Esa es y fue una realidad que no observan hoy, por ejemplo, al discreparnos que si aún luchamos por un tema de color. Nos lo han dicho feministas: “¿Pero ustedes todavía se están preocupando por el color?” Ahí nos damos cuenta de que el feminismo que ellas tienen es un feminismo automáticamente blanco y occidental. La experiencia de la mujer negra es una marca de color. Siempre seremos mucho más segregadas. El simple hecho de ser profesionales y diariamente casi andar con el título profesional para que nos crean. Por ejemplo, tenemos una compañera que es artista plástica y como es negra, no le creen, porque se basan en que la mujer negra tiene que saber bailar y mover el culo. Desde el punto de vista de algunas feministas, no se han preguntado si la mujer negra sufre más y, si nos ponemos en el contexto de Chile, sufre por ser migrante, por ser negra y ahora nos llegó un nuevo problema, que es porque no saben hablar el idioma. Las mujeres blancas marchaban en EEUU y en sus arengas decían que el matrimonio era casi o igual que la esclavitud. Entonces, creo que hay una brecha gigante o una invisibilización súper extensa para comparar el matrimonio con lo que sufren las mujeres negras. Violaciones, abusos, torturas, muertes, porque muchas de esas mujeres, cuando se escapaban y las volvían a agarrar, mataban a sus hijas, porque no querían eso para sus mujeres. Esas situaciones, tan reales y potentes, (compararlas) con el matrimonio, delatan de que no tienen presente a la mujer negra y sus luchas.

"Tenemos una compañera que es artista plástica y como es negra, no le creen, porque se basan en que la mujer negra tiene que saber bailar y mover el culo."

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Estas mujeres sostienen que las luchas feministas no tienen que ir separadas pero sí hacen énfasis en que hay distintas necesidades urgentes que tienen las mujeres negras: Las mujeres en el Pacífico de Colombia no están luchando porque no las silben en la calle, y no estoy queriendo decir que no es una lucha que sea importante, sino que ellas están luchando porque las FARC, ELN, Ejército, trasnacionales y demás, que trabajan con la minería en esa zona del Pacífico, les están matando a sus familias, a los hombres de sus familias. Aparte, a ellas las están matando internamente, porque en el Pacífico colombiano se extrae el oro de las minas en los ríos, entonces, tienen el agua hasta aquí (cadera) las mujeres, en una batea y ahí en la arena extraen el oro desde las 5 de la mañana hasta que cae el sol, metiéndosele plomo y una cantidad de químicos dentro de su vagina, perdiendo hijos, quedando estériles, causándoles cáncer. Esas son sus luchas. Sus luchas son porque las están matando en el campo. Yo creo que el feminismo se tiene que revisar, como se revisa cualquier ideología, concluye Astrid.

Violencia de género y el caso de Joane Florvil

La violencia de género en Chile afecta a la mujer negra. Se trata de familias empobrecidas por un sistema que no está diseñado para su desarrollo personal y, además, al estar asociada al racismo, cuanto más negra una mujer sea, más expuesta está para recibir expresiones de discriminación social. El color suele ser la condición puesto que una mujer negra universitaria puede ser vista por otro como igual a una analfabeta, agregan.

En Brasil las mujeres son discriminadas y víctimas de distintos abusos por ser negras, analfabetas, pobres y nordestinas. Existe así un contexto de trata esclavista en donde los niveles de violación en este país recaen mayoritariamente sobre las mujeres negras, y cada 23 minutos una joven negra es asesinada.

"Yo creo que el feminismo se tiene que revisar, como se revisa cualquier ideología"

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El caso de Joane Florvil, ocurrido recientemente en Chile, se suma a la larga lista de racismo y misoginia. El 30 de agosto de este año Joane fue detenida y acusada de abandonar a su hija de dos meses en la Oficina de Protección de Derechos en Lo Prado, Santiago de Chile. Las cámaras la mostraron llorando mientras los Carabineros de Chile, policía técnica y de carácter militar, la llevaban esposada. Joane era haitiana e intentaba comunicarse pero nadie entendía el idioma ni hubo persona que mediara como traductora en la situación. Los medios chilenos rápidamente caratularon el hecho como “Abandono infantil”. Los comentarios de la gente apuntaban a reforzar las leyes anti-inmigración y señalaron a Joane como “mala madre”. La familia reclamó justicia y denunció que estaba presa sin pruebas. Hoy Joane está muerta. La versión oficial dijo que se dio golpes en la cabeza porque no podía hablar con quienes la retenían y eso la desesperó. Los forenses afirmaron luego que los golpes no fueron autoinflingidos sino que murió víctima de una golpiza. Hace unos días, la justicia decretó la inocencia de Joane Florvil. Algo tarde.

“Llenar de contenido político nuestra negrura”

Las Microsesiones Negras viajan, organizan eventos, se conectan con otros movimientos de mujeres negras en diferentes países de Latinoamérica. Es un colectivo nuevo que crece y se organiza. Visibilizan la lucha de las mujeres negras en procesos sociales: tales son Ángela Davis y su participación activa en el movimiento Pantera negra; Claudia Jones, en la construcción de discusiones de raza dentro del Partido Comunista de Estados Unidos; Sojourner Truth, con su relevante discurso para la construcción de un feminismo negro cuando no se pensaba aún en ello; Lorna Simpson, con su fotografía decolonial promoviendo la participación de personas negras en la construcción de conocimiento en las artes; Susana Baca, cantante afroperuana que desde la música comenzó a revivir la memoria negra diaspórica en Latinoamérica, por nombrar algunas de las tantas luchadoras y mujeres negras que las influenciaron. Pero sobre todo comprenden y luchan por el proceso de autorreconocimiento como mujer negra, la aceptación de su naturalidad y la importancia de reconocer su negridad.

Es importante reconocer la Interseccionalidad como parte sustancial de la lucha social comprendiendo la transversalidad de la clase, género, nacionalidad, color, entre otros, como una sola esfera que se reivindica en los procesos inclusivos de reconocimientos y reivindicación de la mujer pobladora, mujer mestiza, mujer indígena, mujer de ciudad y mujer negra. Es nuestro deber ocupar todos los espacios para formarlos como trinchera de lucha y su proyección en el tiempo. Todas identificamos al sistema capitalista, blanco, heteronormado y patriarcal, como principal opresor de la mujer, lo femenino y todo lo ‘otro’ que no cumpla con sus estándares imperialistas, es desde ahí donde nos unimos para hacerle frente a la subyugación de nuestros derechos.


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